"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." ARTURO JAURETCHE
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miércoles, 19 de enero de 2011

SIESTA DE VERANO



Tarde de lluvia porteña. El letargo veraniego se impone, dan ganas de una siesta, cucharita y esas cosas, pero una tiene que hacer guardia en el laburo. Ni el loro por acá. En el laburo, digo. Nadie vino a la oficina, apenas un par de llamados y la tele que no anda, ni radio, ni un carajo. Sólo el pibe del carrito que me vende un café horrible y por suerte una salidita de unas cuadras a comprar tabaco con mi compañero, que por unos momentos me hace olvidar estos dolores de panza tan femeninos ylaputaqueloparió.

Cuando yo era chica la Señora González nos hacía dormir la siesta sobre las mesitas de la guardería. Un espanto, toda dura quedabas. Jamás pude pegar un ojo. Horas perdidas de mi más tierna infancia.

Imposible no dormir cuando vivía en el Chaco: no quedaba otra. Las calles de Resistencia quedaban absolutamente desiertas después del mediodía, todos cediendo a tan sana, necesaria y reconfortante inactividad, y yo pensaba "mientras nosotros dormimos la siesta, en Buenos Aires hay un montón de gente cagándonos". Era el principio de la segunda década infame y el ñato que nos cagaba en Buenos Aires había traicionado también la costumbre echarse una dormidita después del almuerzo (y no lo nombro para no tener que tocarme una teta, que queda tan feo). Siempre me pregunto cuántas de las cochinadas de aquella época se habrán pergueñado en esas dos horitas en que tanta gente duerme en esta bendita Patria.


Las cosas cambiaron ahora. Ya no duermo la siesta todos los días porque los horarios porteños son lo que son, a contramano del resto del país. A veces, algún sábado, algún domingo, el cuerpo sabio decide tirarse un ratito, si no se puede dormir, al menos a hacer fiaca, o a entregarse a unos mimoseos.

Lo bueno es que, si yo pudiera echarme una siestita ahora mismo, lo haría tranquila, porque en Qatar hay alguien trabajando para hacer más grande el país de todos






He dicho.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

INSTRUCCIONES PARA AMAR AFUERA DEL LUNA



Primero te abrochan en el laburo: te encajan un acto que figura en la agenda a las seis, pero está convocado a las seis y media y va a empezar a las siete. Puta madre, como te complican la vida. Todo bien con los gallegos, pero te preguntás por qué carajo celebran en septiembre un algo que pasa porque el 25 de julio este año cayó domingo. Y no tenés más remedio que comerte el acto, muy lindas las gaitas y las panderetas, pero métanle pata que me tengo que ir a ver a mi presidenta.

Él, que se entera a último momento, decide esperarte. Va a prederse parte de la movida sólo porque quiere ir con vos, porque para eso es tu compañero, qué joder. Y vos te morís de amor por ese pequeño gesto.

Termina el actito de los gallegos, bajás a la oficina, juntás tus cositas, hacés un rápido zapping para ver en qué anda lo del Luna. El viejo te dice que la presi no empezó y vos le contestás que es porque te está esperando.

El que está esperando en la Avenida es tu compañero, que quiere ir con vos. Y lo buscás y se van a los pedos. Llegando a Paseo Colón se escuchan las voces que vienen del Luna. Una voz de hombre. ¿Será Néstor? No, deben ser Juan o el Cuervo. Faltan pocas cuadras. Escuchás a la locutora gritando el nombre de tu presidenta. Bueno, pensás, al menos le pone garra. Y te morís de envidia. Vos ya estuviste en ese escenario. Nunca tuviste la oportunidad de cumplir tu sueño de gritar el nombre de tu presidenta. Puta madre. Esperanos, presidenta, que ya llegamos.

Al fin, al fin llegás, cagada de calor por la corrida y ella, tu presidenta, te recibe diciéndote que es una militante peronista. ¡La puta! No podría recibirte mejor. Pensás en la vieja chota de los almuerzos y te la imaginás con el dedito en la barbilla diciendo "a mí me parece mal que una presidenta hable como una militante partidaria" .

Te sacás el tapado y el suéter por el calor, tu compañero te acaricia febrilmente con la mirada, LA militante peronista habla, define, se emociona. Con la claridad y la contundencia de siempre. Dice que nunca se ha insultado de esta manera a un mandatario elegido por el pueblo. Tu compañero recuerda al innombrable y vos le decís que no, que no es así, que no es igual. No hay tiempo de explicarle. Pero pensás en la palabreja preferida de quienes la insultan: "conchuda". Pensás, en una milésima de segundo, que cuando uno dice de alguien que es una conchuda está diciendo que es una jodida, una mala mina, como si toda la maldad, la perversión, la jodidez humanas cupieran en una entrepierna femenina. Por suerte, los compañeros peronistas saben que allí reside toda la gloria del universo. No hay tiempo para explicarle todo esto que pensás en una milésima de segundo, pero se lo explica ella desde la pantalla. Que para criticarla hablan de lo que se pone o de cómo se pinta, dice. Que hablan de su condición de mujer porque no tienen argumentos políticos. Que no la critican por sus errores, dice, sino por sus aciertos. Por "nuestros aciertos", dice. Y que sigan criticando. Que sigan criticando, dice, y eso es una promesa. Es la promesa de que vamos a seguir haciendo, construyendo, gobernando para el Pueblo.

Otra vez se te infla el pecho. Hay una máno cálida posada levemente en tu cintura. Hay amor ahí, en esa mano. Hay amor en esa presidenta militante. Hay amor en toda esa gente que levanta las banderas porque ella lo pide, casi que lo ordena. Y vos levantás también, aunque hoy no hayas venido con más bandera que tu corazón. Es tan bello amar afuera del Luna.

lunes, 13 de septiembre de 2010

miércoles, 8 de septiembre de 2010

MIL Y LA CHARRASCA

Paparula como soy, me se pasó el tiempo y no escribí lo de los mil días. Ahora ya está, ya fue. Pasaron los mil días pero no pasó el orgullo que me provoca esta mujer.

Hoy hablo sobre los mil y la charrasca, unas horas apenas. Me prendo el enésimo pucho del día y miro la foto que sacó Carlos. Cristina nos abraza, vestidita de azulceleste y blanco, vestidita de Patria. Cristina camina entre la multitud. Cristina con su collarcito de perlas y su sonrisa que sólo muda cuando habla de la injusticia, de la avidez de los poderosos, de las complicidades, de la ignominia que se extendió impiadosa sobre nuestras espaldas. Su sonrisa que se ilumina cuando entrega las net a los pibes, o anuncia reparaciones: la asignación por hijo, el aumento a los viejos...

Después de tantos años de morder el polvo, tragar sapos y todo lo que debimos soportar los peronistas y aquellos que, sin serlo, sólo aspiran a una Patria Justa, Libre y Soberana, estos mil días vienen siendo un soplo de aire fresco, un vientito del sur que reaviva las llamas, una lluvia que endulza el verano con ese olor de tierra mojada.

Recuerdo el día uno. Una fiesta para nosotros. Una fiesta así como cuando se hace el amor con alegría, sonriendo, como bailando. Una fiesta en la que una mujer como yo, como cualquiera, era la primera mujer elegida para conducir la Nación, y cantaba en un escenario, y brillaba, brillaba ya desde el Congreso. Recuerdo que iba llegando yo a la Plaza del Congreso y escuchaba sus primeras palabras como presidenta. ¡Pero esta mina no está leyendo! Fue lo primero que pensé. Parece una pelotudez, pero no. Alguien que no lee su discurso me habla desde las tripa, sin red. Escuchar a esa Presidenta ya era una fiesta.

Claramente desde ese día uno las ratas empezaban, en los sótanos de la Patria, a tratar de raspar los cimientos. Lo hacían disimuladamente, claro. No como ahora. Desde las tribunas de doctrina se advertía a la población que en realidad no cambiaba nada, que todo era más de lo mismo, con la sola diferencia de la figurita. Intentaron introducir la idea de que el que realmente iba a gobernar era Néstor, que ella no tendría autoridad, que iba a ser una pelea constante de liderazgos.

Los mil días y la charrasca demostraron que mi Presidenta tiene una impronta muy superior a los energúmenos que la maltratan, que planea tranquila varios metros arriba del vuelo gallináceo de la oposición. Que Néstor y ella conforman un tándem perfecto donde se equilibran las fuerzas que van en una sola dirección: la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Patria. Que Néstor esta ahí, como todos nosotros, cuidándola.

Los mil días y la charrasca demuestran que mi Presidenta es mucho, mucho más de lo que ellos pensaban. Es mucho más de lo que pensábamos todos, aún los que la bancamos a muerte desde el día uno. Superó todo lo que imaginábamos en nuestras mejores horas de ensoñación patriótica. Se calzó las polleras y arremetió, como buena pendenciera que es, contra los capitostes de la Argentina vieja. Se la agarró de a poquito, despacito, pluma pluma. Uno a uno. Se metió con los agrogarcas como nadie, desde Perón, lo había hecho. Mierda que hay que tener ovarios. Se bancó la traición de su vicepresidente. Se bancó los insultos más violentos que yo recuerde que se hayan proferido contra primer mandatario alguno, desde el 83 hasta estos días. La amenazaron ¿recuerdan?. "Maten a la yegua". Se banca la feroz campaña de la rapiña periodística. Se bancó todas, de pie. Se metió a democratizar la palabra, terminando de ponerse en contra a los usurpadores de la palabra, a los dueños a la fuerza de cada letrita. Nunca, en estos años de democracia recuperada, un presidente sufrió ataques más feroces. Tal vez porque es mujer y se supone frágil. Pobres pelotudos. Tiene más coraje que todos ellos juntos.


Alguna vez escribí: "Me encuentro diciendo, a veces, que este País no estaba preparado aún para una Presidenta. Tal vez debería decir que la parte chota de este país no está preparada. Y menos para una Presidenta como ésta, que los deja regulando cada vez que abre la boca y los caga desde un quinto piso cada vez que decide algo" . Sigo creyéndolo. Es demasiada Presidenta para la contra que tiene. Nunca van a poder llegarle a la hebilla del zapato.


Mil días y la charrasca. Mil días peronistas. Y el orgullo que crece.

He dicho.









martes, 24 de agosto de 2010

VERGÜENZA AJENA, ORGULLO PROPIO


Dos personas, dos éticas. Dos relatos, una verdad. Dos discursos, dos sensaciones corporales.

La primera persona: Luis Otero, abogado, locutor, conductor del "Noticiero del Trece". Su relato: la lectura del
infame comunicado de Clarín y La Nación. Un comunicado leído con voz grave, sin muchas curvas entonacionales, sólo las necesarias para denotar cierto énfasis, pero lo suficientemente pequeñas para aparentar imparcialidad. Es decir, un comunicado leído de modo tal que -si por la tonalidad de la voz fuera- no podría dudarse de su veracidad. Ya lo expliqué alguna vez. Las voces graves, con ritmo lento pero sostenido, tienen carácter de certeras. Uno no duda de lo que le dice Pancho Ibáñez, porque el tipo te dice las cosas despacio y con ese vozarrón que pareciera salir del sótano.

Luis Otero me provocó este mediodía un intenso dolor de estómago, unas profundas náuseas, VERGÜENZA AJENA. Lo escuchaba y me preguntaba cómo podía, cómo él, un abogado, periodista, supuestamente buscador de la verdad, cómo él que compartió un escenario con Madres de Plaza de Mayo cuando fue padrino de un par de egresados del ISER, cómo podía prestar su cara y su voz para semejante vileza. Cómo podía decir sin inmutarse que el gobierno pretende convertir la historia de Papel Prensa en un caso de lesa humanidad, que masomeno son unos nazis, y cagarse literalmente en el testimonio de Lidia Papaleo. No sólo en su testimonio. Cagarse en sus cicatrices, en sus dolores, en su cuerpo mancillado, en su ser torturado. Hasta dónde, me pregunto, una persona de bien puede rebajarse, hasta dónde debe besar los zapatos del que firma el cheque a fin de mes. Porque es un empleado, sí, pero no un esclavo. Y uno, como locutor, puede, sencillamente, no leer. Y en el peor de los casos, firmar una renuncia. Digo, si tiene un poco de pudor.

La segunda persona: MI PRESIDENTA. Su relato: la verdadera historia de Papel Prensa. La historia del despojo, la ignominia, la perversión. Una historia contada con gestos, inflexiones de voz, lectura de datos, una parva de papeles al costado. Un relato matizado con su propio pensamiento, sus convicciones, sus propuestas. Un relato con todos los condimentos que pone en una descripción narrada quien está seguro de lo que dice, quien sabe algo y lo pone en conocimiento de una comunidad. Una exposición implacable, valiente, con el peso de los hechos incontrastables, de los documentos, de los archivos.

Mi presidenta me provocó, una vez más, esa expansión del pecho, esa expresión de admiración en mi rostro, ORGULLO PROPIO. Propio porque es nuestra, del Pueblo, digo, y porque es mujer. La escuchaba y pensaba qué coraje, qué ovarios de acero tiene esta mina, que se planta de esa manera ante los poderes fácticos, económicos, mediáticos, políticos, que va a llevar el tema a la Justicia. Qué garra para apostar más aún, e ir por la declaración de interés público de la producción, distribución, y comercialización del papel de diarios, y la creación de una comisión bicamereal para la reglamentación y contralor de la ley. Qué claridad. "...No es para controlar a nadie, sino simplemente para que dejen de controlar a todos los argentinos", dijo mi Presidenta. Porque quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa, dijo Clarín y coincidió mi Presidenta.

Dos personas, dos relatos, dos éticas, una verdad. Una verdad inocultable. Saberla, es una cuestión de Estado.

He dicho.

viernes, 25 de junio de 2010

CAAAARRRTEROOOOOOOOOOOOO!!! (Alguien que le avise a Clarinete)



Anoche me enteré, por la TV Pública, occccccc-vio. Hoy lo busqué en Internet y por poco no lo encuentro publicado en el boletín de la sociedad de fomento de algún pueblito de Sri Lanka.

Resulta que Obama le mandó una cartita a mi Presidenta en la que le agradeció, en términos bastante elogiosos, su participación por la declaración conjunta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre la situación en Irán.

Entre otras cosas, el Presidente yanqui (que no es santo de mi devoción, occccc-viamente, pero no deja de ser el capo del país más poderoso del planeta) dice: "Argentina juega un papel de liderazgo llamando la atención sobre aquellos gobiernos que persisten en desconocer brutalmente los derechos de sus ciudadanos, a fin de mantenerse en el poder"

Ajá. Yo no sé qué le anda pasando al pasquín del monopolio, y a su hermano mayor, del diario de don Bartolo Me. PORQUE NINGUNO DE LOS DOS DIARIOS SE ENTERÓ. Nada, che, ni un sueltito.

Debe ser que estamos aislados del mundo, nomás.

viernes, 28 de mayo de 2010

DOSCIENTAS VECES ELLA



Como muchos, todavía no termino de recuperarme. El dolor de piernas y la disfonía son apenas un detalle que habla de cinco días agitados, vibrantes, eufóricos, de humedad en los ojos, de nudos en la garganta, de apretujes, sentadas en el piso, caminatas por el medio de la nueve de julio, el haber ido sin más encuadre que el de esos ojos, esos besos, esos aires compañeros, la frustración por no haber podido entrar a los stands, honor honor al gran Cabral, la mirada maravillada ante la prueba irrefutable de que en este país pueden hacerse cosas verdaderamente grandes, imponentes . Un amontonamiento desprolijo de emociones, sensaciones, pasiones, que -al momento de pensar qué corchos escribir sobre estos días- encuentran resumen en una sola palabra: ELLA

Ella, que puso a mi Patria donde debe estar, en el corazón de Latinoamérica, surgiendo desde lo profundo del cono Sur para hacerse oír en el concierto de naciones con voz propia, pero a coro con los hermanos paises de esta parte del continente.

Ella, que puso a mi Pueblo donde debe estar: en las calles, siendo protagonista de un hecho cultural y sociológico sin precedentes, recuperando la alegría de pertenecer, recuperando la marcha de San Lorenzo, recuperando la palabra Patria y los símbolos nacionales, que durante muchos años fueron usurpados por los dueños del terror y las tierras.

Ella, que puso a los patriotas de este continente donde deben estar: en la cotidianeidad, en el lenguaje diario, en la Casa Rosada, en la alegría de muchos, en el odio de los de siempre.

Ella, que puso a los pibes de mi Patria donde deben estar: en la escuela, vacunados, tomando la leche con galletitas, cuidados por un Estado protector, inclusivo, justiciero.

Ella, que puso a los abuelos de mi país donde deben estar: bajo el amparo de una jubilación que aumenta dos veces por año y que está garantizada y no bajo la incertidumbre de los vaivenes caprichosos del mercado.

Ella, que siguió poniendo a los represores donde deben estar: en cárceles comunes.

Ella, que puso la palabra donde debe estar: al alcance de la escucha y el decir de TODOS.

Ella, que puso a los poderes económicos donde deben estar: contra las cuerdas, subordinados a las políticas económicas y no decidiéndolas, en contra de los intereses del Pueblo

Ella, que puso a los gorilas donde deben estar: en la vereda de enfrente de la Historia, mascullando sus fracasos, vomitando sus amarguras, chillando desconcertados porque una vez más la realidad los pasó por arriba, rumiando sus odios atávicos en la oscuridad de una redacción monopólica, un almuerzo televisado, una cámara que se apaga.

Ella, que puso al Bicentenario donde debe estar: en el corazón, la sonrisa, los abrazos, las lágrimas, las tripas del Pueblo. Y en el comentario admirado de todas las naciones.

Ella, que puso cada cosa en su lugar. La Educación, la Salud, la Ciencia, los Derechos Humanos, la Libertad de Expresión, el Trabajo, la Dignidad, en primeros planos.

Ella, que no avaló con su presencia una fiestita para pocos.

Ella, que baila con el pueblo en una fiesta de todos, que sonríe y se ilumina, que gobierna, que se emociona, que se enoja, que explica, que reclama, que hace Justicia.

Ella, que me inflama cada día de orgullo de ser mujer y peronista.

Ella es el bicentenario. Doscientas veces ella.
He dicho.

ESTE BLOG ESTA ORGULLOSO DE SER PARTE DE LA MIERDA OFICIALISTA