"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." ARTURO JAURETCHE
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sábado, 25 de febrero de 2012

miércoles, 2 de noviembre de 2011

EL FULANO...

Capazmente sea que una está más tranquila después del yeguazo, como que puede relajarse y tomar mate por unos días, que detrás de la niebla siguen acechando los gorilas pero hay un ambiente de calma y sosiego que puede permitirle a una escribir otras cosas.

Será eso o que una anda así, emocionadita de estos días, bienquerida, bienqueriente, dejándose acariciar un poco por la vida después de tantos magullones y otras caricias que se fueron, y que hubo que aprender de nuevo cómo era eso de estar pensando en alguien que te piensa, que te siente, que sabe cómo te gusta el café, no olvida llevarte la pimienta negra a la mesa, ni el vaso de agua al dormitorio o sí, se lo olvida pero se da cuenta.

Será eso o será nomás que el fulano cumple años, y hay algunos testimonios casi inobjetables que hablan de que alguna vez fue niño, y una no entiende el tiempo verbal que utilizan, será que no le ven los ojos en ciertas mañanas, o no escuchan el continuado de pelotudeces que es capaz de decir en esas mismas mañanas, cuando se despierta con una de esas contenturas. Pero supongo que hablan de otra niñez, de un naranjo que no sabemos si es naranjo, de correrías, de tarta de manzanas, el mujeraje amasando los ravioles, un papum como el de la foto -que de qué otra manera puede llamarse algo que cuando suena hace papum- provocando las protestas justificadas de la familia e anche el vecindario, y un tren cercano.

El fulano que cumple años es un oxímoron caminando. Tan contradictorio es, que es coherente hasta la puta madre, esas coherencias que tienen que ver con el hacer y el sentir, y no con lo que uno pueda andar palabreando cuando abren la puerta para ir a jugar. Y tuvo la precaución de andar las mismas calles, las mismas plazas, hasta la misma parroquia por la que anduve yo, todo diez años antes. Dicen las malas lenguas que es que me andaba huyendo hasta que para su desgracia lo alcancé y aquí estamos, encompañerados a pesar suyo. Y eso, en estos días, tiene el olor de unos gritos colectivos saltando en la nueve de julio, la música de un chori bien cocido, compañero, por favor, el color de unas lágrimas que mezclan alegría y tristeza, el sabor de esos brazos al caer la tarde, la textura dulce de un beso con llanto después del deber cumplido.

El fulano sabe mirarme así de abajito, sabe abrazarme a distancia, cuando me ve arriba de un escenario y le percibo el pecho ancho, inflado, la sonrisa relajada, y como un cartel en la frente que dice "dueño". Sabe hacerme reír hasta que me duele la cara y, créanme, me gusta mucho pero mucho reir. Sabe hacerme pensar y repensar cosas que a veces una cree que ya tiene demasiado pensadas, y el fulano viene y me hace darles otra vuelta de rosca. Sabe bancar a la Susanita y la Mafalda que conviven en mí, y darse cuenta de cuál gana momentáneamente. Y apostar a la otra, claro. Y entonces le pide a Susanita que lo ayude con un texto para una adhesión y a Mafalda que le haga el lemon pai para el cumple, éxito garantizado si tenemos en cuenta aquello de la contradicción. Y sabe, como nadie, soportar mi andar achaqueñado, ese ritmo provinciano tan mío, en medio de la vorágine porteña de la cual es parte, igual que yo.

Una nunca termina de acostumbrarse a ser tratada como se merece. A ser cuidada y querida, deseada, sostenida, discutida a veces, por un fulano que también viene maltrecho, quién no a cierta altura de la vida, pero se va dejando. Y viene con sus ideotas y todo el rock encima, con los dolores, ese dolor, que a veces se le cuelan en una sombra en sus ojos chiquitos. Con los recuerdos de un puré de zapallo y el correspondiente enchastre, con el orgullo de unos críos que iluminan el aire a fuerza de pelotudeces concatenadas, porque la herencia es la herencia, qué tanto, que aman, discuten y crecen.

Al fulano no le gusta mucho celebrar su cumpleaños. Será que no entiende que habemos algunos que le queremos festejar el hecho de estar vivo, de que haya venido a revolvernos el pelo, el alma, la vida. Y bue, su problema. Yo tengo un merengue italiano que batir en su honor.



He dicho

miércoles, 17 de noviembre de 2010

MILITANCIA Y CUMPLEAÑOS

Cosa rara esta de tener unido el cumpleaños a una fecha tan particular. Pasan muchas cosas. Por un lado eso de pensarse, de revisarse, esos balances pedorros de la vida que una hace y después tira a la mierda por la sencilla razón de que todo en la vida se va modificando, todas las lecturas, todos los recuerdos, los enojos y las tristezas, las decepciones, las angustias, las málas épocas. Lo que no cambia son los momentos de felicidad, aunque una siempre espera un poco más. Y la pequeña coherencia que se pudo mantener a lo largo de los años y es uno de los orgullos más encarnados.

Por otro lado la impronta peronista que tiene el hecho de cumplir años el 17 de noviembre. Siempre alguna reunión, algún acto, algún algo que te obliga a andar a las corridas para hacer la torta. Porque, como sea, el cumpleaños debe tener torta.


El algo de este cumpleaños entremezcla la tristeza y la voluntad, la tristeza y las convicciones, la tristeza y la trinchera, la tristeza y el trabajo, la tristeza y la militancia, la tristeza y la lucha.
Hoy habrá torta y los amores, y un invitado más, que con sus ojos estrábicos palmeará mi hombro y dirá, "dale piba, muy rica la tortita, pero metele que hay que seguir laburando".

Feliz día de la militancia a todos los cumpas

sábado, 3 de julio de 2010

OchenTATY



Es como el segundo gol de Tévez a los mexicanos. Directa, sin vacilaciones, un vendaval que arrasa, como absoluta, tajante, nítida. Tiene un rostro atiborrado de consonantes y vocales que se le cuelan en cada mohín, y esa voz cascada, casi ronca, profunda, que sonríe o frunce el ceño como si fuera una cara. Con esa voz me interpela desde el telefonito, en los días previos al 24 de marzo o a principios de diciembre. Me pregunta si voy a conducir la Plaza, con Norita y Copito. No sé para qué carajos me pregunta, si sabe, sabe. Si la única vez que no estuve fue porque estaba en el hospital y mi apéndice en un tacho de basura. Pero ella llama igual, por las dudas, porque ya no puede ser el apéndice pero siempre queda una vesícula.

Viene y te mira así, sin que puedas escaparte. Te apabulla con relatos que mezclan dolores y absurdos. Apoya su mano en tu antebrazo y te otea como de abajito, mientras el olor del café con leche inunda el ínfimo bar de la Avenida Belgrano, y te cuenta cosas. Y qué querés que te diga, te dan como vergüenza ciertas flojeras que solés tener, porque ante minas como esta no tenés derecho a sentirte débil o inerme, no señor. Te preguntás de dónde carajo saca esa fuerza rabiosa, esas ganas de romper las pelotas, esa alegría que le sonríe en los ojos arropando muchas veces aquel viejo dolor que supo hacer fecundo. Te respondés que algún hechizo incomprensible obra en mujeres como ella, algo que les sale de la matriz y se desparrama generosamente, al tiempo que va intentando curar una aflicción incurable.

Gasta zapatos, vaya si los gasta. Viene trazando caminos hechos de pasos nomás. Así va haciendo del mundo una gran Plaza de Mayo, extendiendo el círculo empedernido desde la pirámide hacia las orillas de la Tierra, trajinando universidades y villas, despachos y veredas, leyendo los poemas de Alejandro, denunciando chacales, exigiendo justicia.

Se pone como loca cuando le decís vieja, aunque lo digas desde la ternura y el cariño con que los hijos hablamos de los viejos. Viejos son los trapos, te dice, y vos qué le vas a hacer, sonreís y callás.

Hace unos días la vieja cumplió ochenta pirulos y esta noche, cuando brindemos, detrás del bochinche, los aplausos, la velita, los abrazos con los amigos, las emociones desbordantes, tal vez podamos descifrar ciertas sombras en el fondo de sus ojos que, como por arte de amor, sencillamente se hacen luz.

Feliz cumpleaños, vieja

ESTE BLOG ESTA ORGULLOSO DE SER PARTE DE LA MIERDA OFICIALISTA