"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." ARTURO JAURETCHE
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martes, 3 de enero de 2012

LA ANSIEDAD Y EL AGUANTE

Una quedó medio grogui en ese maldito momento. La palabra, esa puta palabra mordió el estómago. Una no se anima a decirla, y menos a asociarla con ella. Pero la puta palabra existe, es y está. Y es la desolación, el aturdimiento, lo inentendible, lo obsceno, es un "¿qué más?".

Después del bombazo, una empezó a rezarle al Gauchito, que nunca escamotea la ayuda. Como una primera reacción, se aferra al pensamiento mágico, la fe, o como corcho quieran llamarle. Y encuentra un primer refugio, en el sentimiento compartido por tantos, en la estampita querida que una la regaló y sospecha que ella guarda.

Más tarde vino la admiración. ¿Cómo hace esta mina? ¿Cómo mierda hace para bancar todo de pie, sin retroceder un tranco de pollo, como dice ella, sin aflojar ni bajo el agua? ¿Cómo hace, si una, apenas tiene cualquier mierdita rara que le sale en el cuerpo, desde una verruguita hasta un ganglio inflamado, ya se caga de miedo? ¿Cómo hace para desdramatizar una situación que es dramática por el sólo hecho de involucrar esa palabra que no quiero nombrar? ¿Cómo hace para sonreír, bromear, gastar a su vice, firmar un papel?

Enseguida sobrevino el asco, cuando -féisbuc mediante- una empezó a ver como revoloteaba el buitreraje, cómo los cerdos de siempre festejaban, se reían, se mofaban. Capaz que están esperando una muerte como el último recurso para lograr lo que no logran con los votos, con las tapas de clarín, con agrogolpes. Si eso esperan, que se busquen un banquito.

Hoy está definitivamente la ansiedad, acompañadita por el aguante. Allá están los compañeros que necesitaron amucharse, abanderarse, esperarla y mostrarle el amor del Pueblo, para que sepa lo que ya sabe, que no está sola en su soledad. Acá estamos los que -en ocasiones- necesitamos el silencio, el retraimiento, una estampita, el puto noticiero. Todos, todos, con la ansiedad de escuchar el parte médico que diga que todo salió bien, que ya pasó, porque por más que nos hagamos los machos hay como un miedito innombrable. Todos, todos, haciendo el aguante, como podemos, cargando con nuestros temores, con nuestras historias, porque a todos nos ha tocado de cerca alguna vez, un familiar, un amigo, alguien muy muy querido. Y ella no es ni un familiar ni una amiga, es una presidenta y es -vaya cosa rara- una presidenta muy muy querida.

La ciencia hará su parte. Ella estará sola allí, frente al bisturí. Tan sola como esa mañana frente al espejo, tan sola como en esa foto junto al ataúd, tan sola como cada noche cuando se mete en la cama. Pero a la vez tan acompañada. Como esa mañana frente al espejo, como en esa foto junto al ataúd. Acompañada por Néstor y por el amor de todos nosotros, que vamos a estar con los huevos en la garganta hasta que ella nos sonría otra vez.

Y ella nos va a sonreir, claro.

He dicho

viernes, 9 de diciembre de 2011

FRENTE AL ESPEJO

Es la tarde. El sol se acuna lento, como hamacándose, espiándola por última vez hasta mañana, cuando la vea a pleno. La chica acomoda prolijamente todas sus cositas bien a mano. Repasa una y otra vez. Los zapatos de taco, nuevitos, brillantes, tres pares de medias porque siempre alguna se corre, en medio de los nervios. El vestido impecable, el saquito, que va a hacer calor pero siempre hay que tener un saquito. El collar de perlas, los aros, los anillos, las pulseras... todos puestos así, uno al ladito del otro, sobre el tocador. El estuche con los maquillajes: la base clarita, el tapaojeras, el rubor suave, el brillo labial, las sombras, el rimmel y el infaltable delineador. Todo perfectamente ordenado con esa serenidad inquieta de los preparativos de una gran ocasión. Una ocasión esperada, para brillar, para ser el centro de las miradas. Las mujeres sabemos hacer de eso un rito que no se compara con nada. Mañana va a estar linda, sí. Mañana van a quedar boquiabiertos todos los hombres del mundo, de su mundo, porque mañana el mundo es de ella. Mañana todo el mujeraje de la comarca la va a envidiar, sana o maliciosamente, la va a envidiar.

Hace días, o meses, o años, o toda su vida, que la chica se está preparando. En verdad, no es esta su primera gran ocasión, pero es tan especial que le humedece los ojos, le cimbra el aliento, le provoca ese nudo en el estómago. Todo el mundo revolotea, ajustando los últimos detalles para la fiesta. Las flores, las alfombras, los adornos. Todas esas cosas de las que se ocupan otros, porque la chica necesita cierta ajenidad para relajarse, aunque no mucho, no es su costumbre. Ella camina despacio por la habitación, recibe algunos llamados, mamá que pregunta si todo está bien, alguien que le alcanza un té, los chicos que regalan el mimo indispensable en el momento más díficil. Ella vuelve sobre sus pasos, piensa qué va a decir, teje ideas, se acomoda el pelo, tal vez se descalce y se tire un rato en el sillón.

En su soledad tan habitada desfilan los fantasmas queridos, las caricias ausentes, los tiempos del jean y la camisa a cuadros, los mandatos, los legados, las alegrías tamborilleadas, los amigos que sonríen desde la lejanía tan cercana de aquellos días. Con su último resuello, el solcito tenue alcanza a ver cómo aquella soledad se puebla de sonrisas desdentadas, cachetones morochos, pelos chuzos, de manos callosas, patitas flacas, sienes plateadas, delantales blancos, banderas, tantas banderas. Ahí, en esa soledad, ella lo sabe, están las mamás, los pibes, los viejos, los putos, los machazos, los pendejos, los obreros, las embarazadas, los estudiantes.

La chica sabe que están todos ellos y no está sola en esa soledad. Lo sabe y sonríe con esa sonrisa leve, apacible y diáfana. Se mira al espejo, se mira las manos, se acomoda el flequillo. Llaman a comer. Después, muy después, vendrá el descanso. Y la mañana, el desayuno liviano, sentarse frente al tocador, humectar la cara, esparcir la base con la esponjita, mirarse, pensar... todos los pensamientos se condensan en esos largos minutos, cuando una se maquilla. El lápiz pasa por el párpado rebelde que se inquieta con algún recuerdo, la sombra del mismo color de la ropa, o de un color neutro, en el centro del párpado, y un poco de profundidad en los bordes, así es. Las pestañas se arquean al paso implacable del cepillito del rimmel. Alguna broma de Néstor sale de la bruma e instala la sonrisa justa para que se deposite el polvo de rubor sobre las mejillas. Los retoques definitivos, la peluquería, vestirse despaciosamente, una última mirada al espejo, los besos que empiezan a afectar el maquillaje, los abrazos que capazmente arruguen un poco el vestido, los buenos augurios, las medias de repuesto en la cartera.

Y mañana iré a verla, vamos a ir todos los que le habitamos la soledad. Vamos a ir con toda esa furiosa alegría que ya no podemos contener. Vamos a ir a verla porque es la chica de todos. Vamos a ir a verla porque es su día y el nuestro. Ella terminó con sus preparativos y nosotros también. Vamos a ir a verla, sí. Y va a estar linda, tan linda cuando apoye su mano sobre la Constitución y jure...

lunes, 17 de octubre de 2011

LA TELE

Está ahí, cuadrada y plateada. Es una Hitachi de 21 pulgadas que compré hace un par de años por un crédito en la mutual. Habla casi todo el día. Habla y muestra imágenes, muchas de las cuales yo ni veo, porque la tipa está prendida casi como si fuera una radio. Pero de cuando en vez me llama y me ancla al sillón por unos minutos.

En sesenta años nos mostró de todo. Lo primero que yo me acuerdo es cuando Pipo Pescador me cantaba se equivocó la paloma y dibujaba detrás de un vidrio. Un día leía las cartitas que le mandábamos los chicos y sacó la mía, una postal con los reyes magos que medio se movían por un efecto de textura. Fue la primera emoción que me regaló la tele. Otro día salió el Zorro de la pantalla y no sé por qué milagro apareció en la Rural. Con su capa, su antifaz y su caballo Tornado me regaló un beso en la mejilla y abrió una puerta por la que la tele y la realidad se comunicaban, cosa e' mandinga.



Poquitos, muy poquitos años después se tiñó de negro. Hubo gente que ya no salía por ahí. Hubo gente que no salió más a la luz de sol. Pero no quiero irme de tema. Y el tema es la tele.



Bicho raro, querido y odiado. Me ha provocado risa, lágrimas, puteadas a granel. Me ha enganchado con cada pelotudez de novelas venezolanas más malas que los spots de Ricardito. Me ha tenido horas y horas escuchando discursos de senadores que terminaron en una traición anunciada. Me ha mostrado luces y sombras (a veces más sombras que luces ) de una historia que íbamos haciendo casi sin darnos cuenta. Una historia que incluía la quema de un cajón en vivo y en directo, levantamientos militares que nos llevaron a la Plaza a defender al padre de este pajarón que era nuestro presidente -aunque no nos gustara a muchos- pero era un Presidente, el episodio de Villa Martelli, inentendible si no pensamos mal de algunas gentes, secuestros, marchas, represiones, sentencias que inauguraron el fin de la impunidad en esta bendita Patria, y de un tiempo a esta parte nos regaló anuncios, anuncios que se hicieron realidad, aumentos de la jubilación, asignación por hijo, más vacunas, más escuelas y no quiero seguir porque otra vez me voy de tema.


Desde los culos y tetas de Porcel -casi inocentes desde el hoy- hasta los culos y tetas de Tinelli, pasando por los almuerzos donde se indignó la digna Cecilia Rossetto, el que se venga el principito, el que se vayan todos, televisión por la identidad, la caída del muro de Berlín, la muerte del Papa, la elección del Papa, la muerte de Bin Laden, la invasión a Irak, el rescate de los mineros, el que se ganó el millón en lo de Susana, la muerte de Sandro y de Rodrigo, las manitos haciendo tortitas de manteca de los indignados, las montañas de flores en el palacio de báquinjam, choques de trenes y aviones, Chernobyl, los cincuenta puntos de Grande Pa, la caída de las bolsas, el primer bebé de probeta, los quintillizos Riganti, todo todo todo pasó por la tele. Hasta la confirmación de la noticia que me dio mi vieja, consternada, por teléfono, cuando yo estaba tan tranquila preparando el café con leche para esperar al censista.


Eva fue la primera imagen que transmitió esta tele nuestra. Seguramente los trescientos tipos que tenían el aparato ni por puta se imaginaban lo que significaba. El mundo, la historia, las ciencias, las artes, la información, se podían condensar ahí, en ese artefacto al cual todas las madres han (hemos) puteado y al cual han (hemos) recurrido alguna vez, saturadas de griterío infantil.


Eva inauguró, también, la posibilidad de que todos los argentinos accedieran al instante a los sucesos de aquí y del mundo. Que los vieran. Y que el mundo nos viera.

Eva fue vanguardia, también en esto de la comunicación, del derecho a la comunicación, a la información, a la propia cultura.


Cristina levanta aquel nombre y lo lleva como bandera a la Victoria. Y la victoria también tiene que ver con la pluraridad de voces, la democratización de los medios, la redistribución de micrófonos y cámaras, por decirlo de alguna manera. Porque calculo que así como al gorilaje de 1951 le dio por el quinto forro que fuera el peronismo, en la figura de esa "actrizucha" ilegítima estuviera desparramando su imagen al mundo, al gorilaje actual debe darle por el mismo lugar que sea otra vez el peronismo, en la figura de esta "shegua" rodeada de esas viejas de pañuelo blanco, de esos niñitos, de esos actores y actrices "comprados", de esos tantos que "van por el choripan", el que en nombre del Pueblo se haya apropiado de ese lugar que alguna vez cimbró con los gritos de los torturados para transformarlo en un lugar de Vida, tanto que desde allí se generarán los contenidos que enriquecerán aquello de lo que estoy hablando desde el principio: la tele.


Al fin y al cabo, en este país, los avances siempre han venido de la mano del peronismo.


He dicho

jueves, 11 de agosto de 2011

LA HUMILDITA Y EL GAUCHITO GIL

"No voy a hacerme la humildita, la chiquita" dice la que tildan de soberbia, arrancándonos la sonrisa cómplice en medio de tanta emoción. Ya había arrancado fuerte la tarde. La entrada del Chivo Rossi desató una ovación reivindicatoria que desdijo auquello de que el peronismo no quiere a los perdedores.


Ella entra en medio de los papelitos. Entra y se adueña del espacio, del tiempo, de nuestros ojos, de nuestros corazones. Ella escucha a Amado que le dice que siempre va a votar positivo. Ella va hacia el atril, canta apesar de las bombas y los fusilamientos los compañeros muertos los desaparecidos no nos han vencido. Ella canta, canta.


Ella habla tranquila, entre compañeros. Se sabe querida, contenida, admirada. Nos habla de amor, nos cuenta del corazón de Néstor tan grande que le estalló el pecho por cuidarla, por defenderla, por quererla. Por quererla, dice, y a una - que es una romántica empedernida- se le caen los mocos sin remedio, mal. Ella nos habla del País que construimos, del orgullo por nuestra educación pública, del mundo que se cae a pedazos y nosotros tan campantes, de los sueños de Néstor, de su familia, de las turbulencias que tuvo que pasar, de Néstor otra vez, que debe estar más tranquilo ahora. Ella habla serena y emocionada, habla con los ojos húmedos. Ella es enorme, sencillamente.


Yo la miro en medio de los mocos irrefrenables. Lloro a baldazos y me pregunto qué tiene esta mina que me puede, que me mata. Cómo hace. Es una presidenta. Es mi presidenta y parece que fuera mi parienta, una prima muy querida, mi hermana. La miro y pienso en mi hija, en la Patria que le estamos dejando y es esta mina que está ahí, en el escenario, quien se pone al frente de la lucha, llenando todos los espacios de combate. Un combate de amor que persigue el último objetivo de un Pueblo feliz y una Patria grande.


La miro y me pregunto cuándo hubiera pensado yo que iba a emocionarme así con un gobierno. Cuándo se me ocurrió la peregrina idea de que un gobierno nacional iba a retomar las históricas banderas que me legó mi viejo y las iba a hacer política de estado. Cómo iba a suponer siquiera dormida que alguien iba a reparar, de a poquito pero firmemente todo el daño que se ha hecho a nuestra Patria, a nuestro Pueblo, a nuestros pibes, a nuestos viejos, a nuestras mujeres. Y les iba a dar un Futuro.


La miro y no entiendo de dónde mierda saca tanta fuerza, tanta entereza en medio de su dolor, en medio de los embates impiadosos de los hijos de puta de siempre. Y encima nos dice que no nos enojemos con ellos, que no entienden. Y la verdad es que entienden, pero ella levita a quince centímetros del suelo, está por encima de todos. Y ellos lo saben, puta que lo saben. Pero el odio le hace más daño a quien lo emite, dice ella, y se los lleva puestos una vez más.


La miro y sé que soy una privilegiada, somos privilegiados por tener esta presidenta. A mi lado, el Ga, con su nudo en la garganta y sus lágrimas que se seca de vez en cuando, también lo sabe.


Ella termina de hablar. Dar es dar, canta Fito y ella baila, en medio de su dolor, ella baila, puta madre. Qué mina.


Detrás de mí, dos muchachones grandes, de impecable traje, tienen los ojos húmedos. Un par de filas más atrás, dos tipos grandes, campera, pinta de laburantes, cincuentipico largos, la miran. Serios, como reconcentrados. Me pregunto qué es lo que están pensando. Seguramente ellos tampoco pueden creer lo que nos está pasando. Seguramente llevan en sus cueros las heridas de los sueños destrozados, que hoy reviven y se pueden palpar.


El acto terminó. Nos vamos quedando para verla hasta último momento. "Si mi Presidenta no se va, yo tampoco" dice el Ga y me enamora más. No lo sabe, no se lo cuenten.


Hay una valla al costado de la platea. Un compañero nos dice que ella va a salir por ahí. Primero no creemos, pero ahí está Ricardo Foster, que no se mueve. Y hay muchos monos ahí dentro del corralito, disculpen la palabra. Y ahí lo veo al fotógrafo presidencial, oséase. Esperemos. Van saliendo los ministros, los gobernadores. Ahí está el Coqui, no fue de vice esta vez, le pongo una ficha para el 2015, me gusta. Y alli viene. Ella.


Se va acercando y saluda uno por uno a todos los que estamos detrás de la valla. Yo estoy rodeada de hombres. Ella me ve, creo que reconoce que soy la única mujer en cinco metros a la redonda. Viene, me saluda, un beso. Un beso a mi presidenta, semejante mina, puta madre. Se me esta yendo y yo tengo en la mano la estampita del Gauchito Gil que llevo siempre en mi billetera y saqué para dársela, como lo más propio que tengo. Se me está yendo y le agarro la mano, se la abro y le pongo la estampita. Ella registra, mira su mano, mira la estampita, y lo reconoce. Sabe quién es el Gauchito. Se le humedecen los ojos y me mira, agradeciéndome. Porque ella es del Pueblo, es así, humildita.


He dicho


martes, 21 de junio de 2011

ERA CUESTIÓN DE INSISTIR...

El mensaje llegó por txt, cuando estaba terminando de conducir un acto donde se le entregaban los diplomas a chicos y chicas, gente grande, humilde, de Soldati que terminaron su secundario a destiempo. Justo estaba yo pensando cómo había cambiando esta Patria, cuando uno de los profes me contaba que uno de los alumnos había llegado a estudiar siendo cartonero, que la primera vez había ido al cens sin bañarse, y hoy estaba de traje recibiendo su título. Ahí me llegó el msj: "Al fin te hizo caso".

Yo sabía, lo sabía, lo esperaba, lo deseaba con todo mi corazón, como millones de argentinos. Ella no nos podía fallar. No nos falló nunca. En medio de su dolor, siguió trabajando, en medio de los embates infames de la oposición, siguió de pie. En medio de los rumores de pedidos de su hija, de desgaste, fragilidad de salud, y demases pelotudeces que se han dicho en estos días, los dejó con el culo pal norte. Y lo dijo. Al fin me hizo caso, je.

Atrás quedan las predicciones afiebradas de la gorda virulenta, el ex narcogobernador, y toda la cohorte de imbéciles que la pretendieron débil o estresada, el pedido del Dr Mariano para que no se presente. Ya mismo están quedando atrás los manotazos desesperados de los demás candidatos que hablan del abuso de la cadena nacional, de que es para ocultar lo de Shocklender, de su ambición y su apetito de poder.

Por delante quedan la militancia, el trabajo, y, mal que les pese a todos ello, CUATRO AÑOS MÁS DE GOBIERNO PERONISTA.
He dicho.

viernes, 17 de junio de 2011

PAÑUELOS


Decir San Pablo era referir a una de las villas más peligrosas de la zona norte. A veces pasaba con el 720, creo que era, y cierto escalofrío recorría mi espalda adolescente. No era prejuicio: de allí, de esa villa, era la bandita que asesinó a Sandra y a Luis, dos compañeros míos de secundaria, allá por el 83. Cuando mi hombre me contó que iba a ir a San Pablo, realmente temí por él. La San Pablo sí que es peligrosa, tené mucho cuidado, por favor.

El tipo vino y me contó que hay bonitos edificios, que la gente anda contenta, que no bancan delincuentes, que las casas están cuidadas. La puta, dije. Esa no es la San Pablo. O al menos no es la que era.


Después, que iba a Garrote. Ufff... yo viví a pocas cuadras. Una apuraba el paso cuando agarraba la avenida Italia, casi llegando a Carupá. De hecho hasta me perdí de alquilar un hermoso chalecito con jardín que estaba a muy buen precio, justamente porque estaba muy muy cerca de Garrote, y yo sola con una nena chiquita...no daba. Ahí sí funcionaba el prejuicio, porque nunca supe más que lo que se decía en el Tigre. Lo cierto es que lo que se veía era francamente desolador. Estoy hablando de finales de los noventa, cuando las villas en el conurbano crecieron de modo exponencial, y la miseria se hacía cada vez más patente, más obscena, más ofensiva, más inmoral. En medio de esa miseria vivían en la villa el Garrote. Ahora no, me dice. Al menos no así.

"Yo te digo, Patria mía, que el Chaco también está..." cantaba el negro Zitto Segovia antes de que se lo llevara el río en aquella tarde del 89. Y el Chaco estaba, olvidado, postergado. Pero estaba. Cinco años viví en mi amado Chaco. Algunas veces tuve que ir al hospital. El Perrando era uno de los dos hospitales chaqueños con cierta (cierta) complejidad. Había que ir a las tres de la mañana para conseguir un turno, porque se venía la gente desde el interior de la provincia, de Formosa, del norte de Santa Fe. El otro hospital era el de Sáenz Peña, que atendía los pacientes que venían desde el Impenetrable, desde Santiago del Estero, un cachito de Salta, el oeste de Formosa... En el Chaco, si tenías una enfermedad grave y vivías en el interior y no podías irte a Resistencia, te morías. Así de fácil.

Ahora las viejas han hecho hospitales y centros de salud en el corazón del monte, más allá de Castelli y Pampa del Infierno. Miren el mapa. Eso es muy lejos. Eso es el interior del interior del interior. Casi no hay asfalto, casi no hay nada. Sólo gente que trabaja de sol a sol, en la cosecha, si la soja no se comió el algodón, o haciendo carbón, o construyendo por cincuenta guitas los muebles de quebracho que en la Av. Cabildo cuestan fortunas. Esa gente, abrasada de viento norte, mordida por la pobreza y la enfermedad, ahora tiene cinco hospitales nuevos, uno en proceso y cuatro centros de salud también terminados. Y nuevas viviendas, muchas, no me puse a contar. El Chaco, sin dudas, tampoco es el mismo. Al menos no para estos hombres y mujeres que ahora tienen ahicito nomás un lugar donde atenderse cuando andan malos de la salud.

No creo que mucha gente tenga una real dimensión de lo que significa la obra de las Madres. Yo misma no la tenía hasta que me contaron, hasta que entré en uno de los departamentos de Castañares y dije yo quiero vivir en una casa como esta, con este pasillo grande y con una habitación para mi hija, y lugares para guardar cosas y bañadera, y estos pisos que se limpian re fácil. Yo misma no tenía idea hasta que me enteré de que en el Chaco estaban haciendo hospitales y le dije a mi compañero ¿vos sabés lo que es un hospital en el Impenetrable, donde la gente se muere de dengue o de diarrea?
Seguramente algunos malos bichos sí se dan cuenta. Por eso atacan impiadosamente, por eso ensucian y señalan, montados sobre la traición flagrante e ignominiosa de dieciséis tipos que cometieron uno de los peores pecados. Esos malos bichos que asientan sus reales sobre nuestra sangre, esos malos bichos que creen tener comprada para siempre la impunidad, esos malos bichos que fueron cómplices cuando no ideólogos de la masacre del Pueblo, esos mismos malos bichos lavan su culo estrepitosamente sucio con las aguas malolientes de la traición de una banda de delincuentes no muy diferentes a los que antes se guardaban en la San Pablo.

La gente que me conoce sabe que yo he tenido grandes diferencias con Hebe. Diferencias políticas e ideológicas. En su momento, estas diferencias me llevaron a alinearme con Fundadora. Sigo ahí y ahí seguiré, pero eso no me impide ver que hay que defender lo que hay que defender.

Los tiempos han cambiado. Hebe cambió. Nunca pensé que la iba a ver por la tele leyendo fragmentos de "Mi Mensaje". Nunca pensé que los brazos en alto en un acto de Hebe iban, mayoritariamente, a terminar con los dedos en ve. La Patria ha cambiado. La mirada del paraguayo que trabaja en Castañares, la salud de los gurises chaqueños, la esperanza de los pibes de Garrote, el modo en que cualquiera puede caminar por la San Pablo. Todo cambió. Y eso es lo que saca de sus casillas a quienes quieren que creamos que todo está igual, o peor. No lo van a permitir así nomás, no. No van a permitir que el pobre viva dignamente y sepa que tiene ese derecho, que levante un poco la nariz. No van a permitir así nomás que sigamos construyendo futuro, fundando otra vez la Patria, siendo protagonistas.

Bancar a Hebe es bancar a todas las Madres. Y en ellas, la lucha de todos los organismos, la política de derechos Humanos, la memoria de Néstor, ea historia esta que estamos escribiendo desde hace tan poquitos años. Bancar a Hebe es bancar a Cristina y bancar a Cristina es ir por más. En todo lo que sembremos, estarán los Pañuelos.

He dicho

(Y por si les quedan ganas de más, no estaría mal una vueltita por acá)












lunes, 11 de abril de 2011

ANDÁ PARA ALLÁ, MOCOSO DE MIER...!!!


Él dice que es un posteo medio bobito, pero a mí no me parece. Buó, puede ser que no sea muy objetiva, yo... (y el posteo tampoco). Vayan y mirenlón. Después me cuentan.
Qué bueno es que otros laburen cuando una ta ferma...

domingo, 13 de marzo de 2011

PERONISMO VS. PROGRESISMO: DISCUSIÓN CERRADA

"Quiero decirles a todos ustedes, que cuando incorporen a otros argentinos no les pregunten de dónde vienen, no les pregunten cuál es su historia o su partido.

Pregúntenles si están de acuerdo con que la Asignación Universal por Hijo sirve para que millones de niños tengan derecho a la educación y a la salud.

Y también, quiero que les pregunten si están de acuerdo con que tenemos que seguir industrializando el país y agregando valor para seguir generando trabajos más calificados para todo los argentinos.

Quiero que les pregunten si tenemos que seguir poniendo en la educación pública en todos sus niveles el esfuerzo y los recursos, y si tenemos que seguir aún poniendo más;


quiero que le pregunten si necesitamos seguir inaugurando - como hace unos días - universidades públicas y gratuitas
para que tengamos realmente niveles de igualdad;

quiero que le preguntan si necesitamos proteger el trabajo nacional, la producción nacional y el desarrollo de nuestra industria;

si necesitamos también seguir desarrollando un fuerte mercado interno que impulse también a que exportemos más y mejor
porque generamos más y mejores puestos de trabajo;

quiero que le pregunten si quieren ser un país donde los derechos humanos son una bandera de toda la sociedad, sin ninguna distinción de ideología o partido, porque es lo
que nos diferencia de la barbarie.

También quiero que le pregunten si como argentino se siente parte de esta América del Sur, de este MERCOSUR, de esta UNASUR, si se siente profundamente latinoamericano y siente orgulloso de su identidad, de su pertenencia, de su historia;

quiero que le pregunten si está de acuerdo con una sociedad que da derechos igualitarios, que amplía el abanico de posibilidades y que nos convierte a todos un poquito más iguales todo los días.

Si están de acuerdo con esas cosas forman parte de esta historia y de este espacio, lo demás es anécdota o vanidades personales."

A ver si nos entendemos: LO DIJO LA JEFA. Punto.

He dicho

lunes, 28 de febrero de 2011

AL CONGRESO CON CRISTINA


No importa tu partido, tu gremio, tu condición social, tu estado civil, tu edad, tu ocupación.

Lo único que importa mañana es que quieras decirle a la Compañera Presidenta que sí, que no está sola, que la bancás por todo lo que hizo y por lo que va a hacer. Que querés continuar este Proyecto, que querés más ampliación de derechos, más industrialización, más justicia social, más pibes en las escuelas, más integración latinoamericana, más salud para todos, más viviendas, más ciencia, más milicos en cana, más hijos recuperados, más democratización de la palabra, más jubilados en el sistema, más ferrocarriles, más barcos, más reservas, más distribución de la riqueza.

Mañana hay que estar ahí, en la Plaza Congreso. Más que nunca. Para gritarle al mundo que estamos definitivamente CON ELLA.

He dicho.

lunes, 31 de enero de 2011

¡¡¡QUÉ BALCÓN, MAMMA MÍA!!!

Esas cosas que nos regalan los nuevos tiempos que florecen la Patria. Aquel mítico balcón, el símbolo incuestionable de los mejores días del morochaje, aunque tenga algunas manchas como el si quieren venir que vengan y el felices pascuas son héroes de Malvinas, hoy volvió a vestirse de fiesta.

Fueron apenas unos minutos. Tanto ovario ahí arriba, puta madre. Cuatro mujeres tan grandes que el único lugar que les cabe es el balcón. Cristina, Dilma, Estela, Hebe... jamás pensé que algo así era posible. ¿Quién lo hubiera imaginado hace unos años?

Ese balcón, hoy, por unos imprevistos minutos, habló de Revolución. Sin altisonancias, sin aspavientos. Una revolución así como la sabemos hacer los peronistas, cambiando el mundo en la cosa cotidiana, en el día a día, una jubilación, un asado, una net, un trabajo, un acuerdo sobre bioenergía, un puente internacional, una declaración sobre igualdad de género, unos reactores, esas cosas.

Ese balcón habló de Revolución. Y la Revolución lleva polleras.

He dicho


miércoles, 17 de noviembre de 2010

MILITANCIA Y CUMPLEAÑOS

Cosa rara esta de tener unido el cumpleaños a una fecha tan particular. Pasan muchas cosas. Por un lado eso de pensarse, de revisarse, esos balances pedorros de la vida que una hace y después tira a la mierda por la sencilla razón de que todo en la vida se va modificando, todas las lecturas, todos los recuerdos, los enojos y las tristezas, las decepciones, las angustias, las málas épocas. Lo que no cambia son los momentos de felicidad, aunque una siempre espera un poco más. Y la pequeña coherencia que se pudo mantener a lo largo de los años y es uno de los orgullos más encarnados.

Por otro lado la impronta peronista que tiene el hecho de cumplir años el 17 de noviembre. Siempre alguna reunión, algún acto, algún algo que te obliga a andar a las corridas para hacer la torta. Porque, como sea, el cumpleaños debe tener torta.


El algo de este cumpleaños entremezcla la tristeza y la voluntad, la tristeza y las convicciones, la tristeza y la trinchera, la tristeza y el trabajo, la tristeza y la militancia, la tristeza y la lucha.
Hoy habrá torta y los amores, y un invitado más, que con sus ojos estrábicos palmeará mi hombro y dirá, "dale piba, muy rica la tortita, pero metele que hay que seguir laburando".

Feliz día de la militancia a todos los cumpas

¡¡¡NEIKE, CH'AMIGA!!!

Por eso digo, para salvarse
Hay que juntarse y arremangarse
Neike ch’amigo
Si haces memoria, vos sos testigo
Que nuestra gloria es hacer Historia
Neike ch’amigo
Julián Zini



Hay veces en que un solo, pequeño, huidizo detalle, condensa sentires colectivos, ideas compartidas, fuerzas convergentes, energías circulantes.

Dos palabras que, salidas de la entraña del pueblo correntino, son un payé, un rincón de abrigo, un talismán protector. El cartel se vio fugazmente por la tele, pero ella lo tenía enfrente: NEIKE, CH’AMIGA. No sé si ella comprendía esas palabras, tal vez alguien se las explicó. Neike es una expresión para dar ánimo, fuerza, coraje. La Ch con apóstrofe denota posesión. Traducido, vendría a ser algo así como un “¡vamos, mi amiga!”, aunque dicho en guaraní es mucho más fuerte que eso.

Neike ch’amiga le decía un pueblo que históricamente se sintió (tal vez lo hicimos sentir) como apartado del resto de la Nación. “Si la Argentina entra en guerra, Corrientes le va a ayudar”, suelen decir los habitantes del Taragüí. O “Corrientes es otro país”. Anoche le decían ch’amiga a nuestra Presidenta. Cómo cambian las cosas...

La ch’amiga les hablaba y también los escuchaba, y respondía, quebrada la voz, con los ojos húmedos pero presentes, las palabras temblorosas y firmes a la vez. Se dejaba mimar por el pueblo de esa provincia que no está entre las veinte más peronistas del país. Se dejaba arrullar con cadencia de chamamé, se dejaba acariciar tal vez por un leve vientito norte, cálido como la tierra litoraleña, vientito que llegaba desde los corazones de esos correntinos que alguna vez vieron marchar a sus hijos rumbo a una muerte malvinera de la que están orgullosos.

La ch’amiga les hablaba con convicción, con ideas, con claridad. Les hablaba desde la autoridad que la inviste. Pero también desde el dolor que la atraviesa pero no la quiebra. Les decía que no va a aflojar ni bajo el agua, que siempre vamos a ir por más. Y así nomá é.

Hace días que habla de “él”, así, como las mujeres enamoradas hablamos de nuestros hombres cuando estamos en confidencia. “Lo veo entre ustedes”, “él quería esto”... No hay necesidad de nombrarlo. Todos sabemos que él, ya es uno solo.

ES conmovedor el lazo tenaz que se va tejiendo entre la gente sencilla y esa mujer entristecida que se entrega con porfía a su vocación de engrandecer la Patria. Desde hace días se para todo cuando ella habla, como un gesto silente atado tanto al cariño como al respeto, como un modo de mostrarle que estamos en la trinchera, prestos a defenderla, arremangados para ayudar, juntos para sostenerla, y sostenernos.

Mientras tanto, los buitres vuelan en círculos suponiendo una debilidad que terminará por dejarla exánime, para que ellos puedan hacerse su festín. Apurados, rastreros, carroñeros, no le dieron ni veinte días de respiro. Ya están queriendo masticarle los talones. Pero ella está viva, y fuerte. Y se levanta y se los sacude de encima, lastimándolos con el taco aguja. Ella tiene su custodia personal: miles de militantes, millones de argentinos que la quieren y la cuidan.

Ella, y nosotros, seguimos con nuestra tarea, porque sabemos bien que nuestra gloria es hacer Historia.

¡Neike, ch’amiga!
He dicho













jueves, 28 de octubre de 2010

EL AMOR

Todavía no puedo escribir. Todavía no. Pero anoche recordé este posteo que escribí hace ya tanto... o tan poco. Y me acordé porque me dí cuenta de que, detrás de todo esto que nos abruma, hay una inmensa historia de amor...



jueves 25 de junio de 2009

TE AMO TANTO...


Será que soy muy mina, muy peroncha, y muy de barrio. Y que - por esas tres cosas- todavía creo profundamente en el amor. Será que en mi barrio el machismo impide a los hombres abrir su corazón ante el mundo y reconocer que se mueren de pasión y ternura por una mujer. Y cuando eso sucede, o sucede algo parecido, en la intimidad de un cono de silencio en medio de la calle o en el secreto de un vino, la emoción me cierra la garganta y me destroza el pecho. Será que se trataba de una presidenta y un candidato. Será que ando medio sensibluda con estas cuestiones del corazón, últimamente.

Será por alguna de esas cosas o por todas juntas, que de pronto, la política se fue a la mierda y me quedé colgada con una declaración de amor.Ahí, en pleno corazón del conurbano peronista.

Ahí, donde estaban miles de gronchos con sus compañeras. Capaz con los pibes. Otros que fueron solos y habrán pensado, o no, en la doña que estaba en la casa esperando con el mate.Ahí, con decenas de cámaras que multiplicaban la imagen, esperando el grito de guerra, la arenga crispada, el sarcasmo resentido.

Ahí, el candidato fue Néstor y la Presidenta fue Cristina. Y Néstor le habló a ella. "Te amo tanto...", le dijo

Y yo moqueé como una tarada, pensando que no hay nada en el mundo más poderoso que el amor entre dos Compañeros.

ESTE BLOG ESTA ORGULLOSO DE SER PARTE DE LA MIERDA OFICIALISTA