"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." ARTURO JAURETCHE

lunes, 30 de agosto de 2010

LA ESCUELITA DEL TERROR

Las imágenes que ilustran este posteo, corresponden al Normal Nº4 de Caballito. Taría bueno que les pegara una ojeada el Edu Feinmann...

Acá, el Ministrito Esteban Bullrich quiere que los pibes estudien en febrero...

Lo bueno es que el colegio está bien ventilado, por lo que se ve...

VA A ESTAR BUENO, CHICOSSSSSS!!!!















































viernes, 27 de agosto de 2010

LA TOMA DE LOS COLEGIOS EXPLICADA A FEINMANN EL MALO


Esteeeee... ejem... sería una pérdida de tiempo, ¿no?
De todos modos, es simpático ver día a día cómo lo hacen mierda unos pendejos de dieciséis años...

jueves, 26 de agosto de 2010

PAPEL PRENSA EXPLICADO A LA MODISTA DE MI BARRIO


A ver, doña Clara: resulta que usted hizo una reforma en el garage y lo convirtió en un taller de costura. Acomodó la Singer al lado de la ventana para ver mejor, se trajo la tabla de planchar, los hilos, las agujas, los botones. Las señoras del barrio, de a poco, empezaron a darle trabajo: un trajecito por aquí, un batón por allá, una blusa para los domingos, el vestido de quince de la ahijada. Hasta acá, todo bien, es como es ahora. De acá en más, supongamos.

Póngale que hay otras costureras en el barrio. Una, en especial, La Porota, que además hacía esos trabajitos de arreglo: una cambiada de cierre, un zurcido, un dobladillo, un pitucón. Pero un día, por cuestiones que no vienen al caso, le clausuraron el taller. Entonces todas las clientas que arrreglaban sus ropas con La Porota empezaron a caerle a usted. Y vio cómo es, este barrio es bastante de medio pelo, así que las doñas que mandan a zurcir las medias del marido son muchas, muchas. Y usted empezó a crecer. Compró una overlok, contrató un par de empleadas a las que no les deja sindicalizarse, amplió el tallercito, tomando el living. Usted empezó a ganar mucha plata gracias al cierre del taller de La Porota.

Póngale que en el barrio hay una Sociedad de Fomento, cuyos directivos son elegidos por los vecinos. Póngale también que hay una fábrica de telas, que se llama "Telas para ropa S.A", propiedad de la familia Gramajo. Ajá. Ahora bien, resulta que un día vienen unos tipos y usurpan la Sociedad de Fomento, a golpe de puño y un par de tiros. El barrio, inmóvil en su mayoría por el miedo, los deja hacer, porque la Comisión Directiva anterior era un quilombo. Los vecinos creen que los usurpadores van a poner orden, y miran para otro lado cuando cagan a golpes a uno, o cuando secuestran a los que no los quieren. Usted, doña Clara, que es bien bicha y ya los conocía de antes, se acomoda bien. Digamos que les empieza a regalar trajes, camisas, hasta remeras para los pibes. Muy amiga de los usurpadores se hace. Tanto, que a todas las personas que vienen a su taller les habla maravillas de los intrusos, a la vez que habla pestes de los vecinos que están luchando por recuperar la Sociedad de Fomento.

Un día, los tipos estos se llevan puesta a la Familia Gramajo. Se la llevan puesta mal. Con torturas y todo. Entre otras cosas, estos tipos quieren quedarse con la fábrica de telas, que abastece a todas las modistas del barrio, que si no fuera por "Telas para Ropa S.A", se tienen que ir hasta el Once a comprar, y ahí ya tienen mayor costo, por el flete, vio. Estos tipos le proponen a usted y otras modistas, La Natalia y La Ramona, ser parte del asunto, agradecidos como están por tanta ropa y tanta propaganda que usted les hace. Y usted y La Natalia y la Ramona, bichas también, se prenden. Doña Liliana Gramajo, amenazada, torturada, violada, no tiene más remedio que venderles la fábrica de telas por dos mangos con cincuenta. Papita pa'l loro. "Telas para Ropas S.A." es repartida entre los intrusos, La Natalia, La Ramona y usted, doña Clara. Ahora sí. No sólo hace las pilchas de casi todo el barrio, sino que vende las telas a las demás modistas, al precio que se le canta, mientras se vende la tela a sí misma y a sus socias a precios irrisorios. Esto le da un poder de la hostia, doña Clara. Tanto que ahora les impone a las otras modistas los diseños suyos. Bastante hijo de puta lo suyo, doña Clara, sobre todo cuando casi toda la familia Gramajo terminó en una zanja. Pero todavía hay más.

Póngale que, mitá por la lucha de los vecinos, mitá por impericias propias, los usurpadores no tienen más remedio que irse. El barrio elige una nueva Comisión Directiva y vuelve a funcionar la asamblea de socios. Durante todo este tiempo usted sigue con sus negociados, la Sociedad de Fomento sigue teniendo una parte de la fábrica y nunca nadie cuestiona nada sobre la apropiación. Todas las Comisiones Directivas que pasan no dicen ni mu. Mientras tanto, usted sigue ganando plata a lo pavote, gracias al yeite de los zurcidos y a la fábrica de telas.

Con el tiempo y la vista gorda de la Sociedad de Fomento, usted compra la fábrica de zapatos del barrio, y la mercería, y la fábrica de hilos, y la de medias, y la de bombachas y corpiños, y la de delantales, y hasta la de gomitas para el pelo. En síntesis, usted, Doña Clara, tiene el
monopolio de la vestimenta del barrio. Y es sabido que la gente no puede andar en bolas por la calle.

Resulta que la actual Comisión Directiva de la Sociedad de Fomento no es como las anteriores. De hecho, buscó a los antiguos usurpadores y los llevó ante el juez, y los están metiendo en cana a todos. Y usted es cómplice, doña Clara, lamento decirle. La Comisión Directiva manda al revisor de cuentas para impedir que usted y sus socias sigan haciendo lo que les place con las telas. Y por otro lado empieza a ponerle límites a su ambición y la va obligando a desprenderse de algunos negocios. Usted se pone nerviosa, doña Clara. Y va y les reclama a algunos de la Asamblea que le deben unos cuantos trajes, y les promete más, hasta el abrigo para el perro les ofrece. Esos socios amigos suyos van a la radio del barrio y hablan pestes de la Comisión Directiva. Pero los vecinos, o al menos una graaaaaaaaaan parte de ellos, banca a muerte a la Comisión Directiva que eligió. Y la Presidenta de la Comisión tiene un informe sobre la apropiación de "Telas para Ropa S.A." que ahora va a mandar al juez. Qué quiere que le diga, doña Clara. Se vienen tiempos jodidos para usted. Probablemente tenga que devolver la fábrica. Probablemente tenga que mudarse de la casa con jardín que se compró y tenga que acomodarse en un monoambiente de 2 x 3 m, con reja. Con suerte tendrá vista al patio. Probablemente.

He dicho

martes, 24 de agosto de 2010

VERGÜENZA AJENA, ORGULLO PROPIO


Dos personas, dos éticas. Dos relatos, una verdad. Dos discursos, dos sensaciones corporales.

La primera persona: Luis Otero, abogado, locutor, conductor del "Noticiero del Trece". Su relato: la lectura del
infame comunicado de Clarín y La Nación. Un comunicado leído con voz grave, sin muchas curvas entonacionales, sólo las necesarias para denotar cierto énfasis, pero lo suficientemente pequeñas para aparentar imparcialidad. Es decir, un comunicado leído de modo tal que -si por la tonalidad de la voz fuera- no podría dudarse de su veracidad. Ya lo expliqué alguna vez. Las voces graves, con ritmo lento pero sostenido, tienen carácter de certeras. Uno no duda de lo que le dice Pancho Ibáñez, porque el tipo te dice las cosas despacio y con ese vozarrón que pareciera salir del sótano.

Luis Otero me provocó este mediodía un intenso dolor de estómago, unas profundas náuseas, VERGÜENZA AJENA. Lo escuchaba y me preguntaba cómo podía, cómo él, un abogado, periodista, supuestamente buscador de la verdad, cómo él que compartió un escenario con Madres de Plaza de Mayo cuando fue padrino de un par de egresados del ISER, cómo podía prestar su cara y su voz para semejante vileza. Cómo podía decir sin inmutarse que el gobierno pretende convertir la historia de Papel Prensa en un caso de lesa humanidad, que masomeno son unos nazis, y cagarse literalmente en el testimonio de Lidia Papaleo. No sólo en su testimonio. Cagarse en sus cicatrices, en sus dolores, en su cuerpo mancillado, en su ser torturado. Hasta dónde, me pregunto, una persona de bien puede rebajarse, hasta dónde debe besar los zapatos del que firma el cheque a fin de mes. Porque es un empleado, sí, pero no un esclavo. Y uno, como locutor, puede, sencillamente, no leer. Y en el peor de los casos, firmar una renuncia. Digo, si tiene un poco de pudor.

La segunda persona: MI PRESIDENTA. Su relato: la verdadera historia de Papel Prensa. La historia del despojo, la ignominia, la perversión. Una historia contada con gestos, inflexiones de voz, lectura de datos, una parva de papeles al costado. Un relato matizado con su propio pensamiento, sus convicciones, sus propuestas. Un relato con todos los condimentos que pone en una descripción narrada quien está seguro de lo que dice, quien sabe algo y lo pone en conocimiento de una comunidad. Una exposición implacable, valiente, con el peso de los hechos incontrastables, de los documentos, de los archivos.

Mi presidenta me provocó, una vez más, esa expansión del pecho, esa expresión de admiración en mi rostro, ORGULLO PROPIO. Propio porque es nuestra, del Pueblo, digo, y porque es mujer. La escuchaba y pensaba qué coraje, qué ovarios de acero tiene esta mina, que se planta de esa manera ante los poderes fácticos, económicos, mediáticos, políticos, que va a llevar el tema a la Justicia. Qué garra para apostar más aún, e ir por la declaración de interés público de la producción, distribución, y comercialización del papel de diarios, y la creación de una comisión bicamereal para la reglamentación y contralor de la ley. Qué claridad. "...No es para controlar a nadie, sino simplemente para que dejen de controlar a todos los argentinos", dijo mi Presidenta. Porque quien controla Papel Prensa controla la palabra impresa, dijo Clarín y coincidió mi Presidenta.

Dos personas, dos relatos, dos éticas, una verdad. Una verdad inocultable. Saberla, es una cuestión de Estado.

He dicho.

viernes, 20 de agosto de 2010

CHEEEEE... ¡¡¡¡DISIMULEN UN POCO!!!!



El "periodismo independiente" está arribando al summun del paroxismo. En una muestra brutal de hasta dónde se puede llegar en defensa de intereses corporativos, hace horas está dando clases magistrales de manipulación de la información.

En tres horas que hace que tengo sintonizado TN, están meta taladrar los cerebros desprevenidos con las "repercusiones" del affaire CABLEVISIÓN/FIBERTEL - LEY. Lo nombro así porque no es Clarín - Gobierno. Entendámoslo. El conflicto es entre una de las empresas del grupo monopólico y la ley argentina.

Han pasado legisladores, "especialistas en comunicación", juristas, y se han leído comentarios de Tuíter y Féisbuc. TODAS, ABSOLUTAMENTE TODAS LAS OPINIONES SON EN CONTRA de la medida tomada por la Secretaría de Comunicaciones. Ni un comentario a favor, ni una consideración en sintonía con la ley, ni una explicación de un funcionario. NI UNO.

Está bien, no sorprende. Ya sabemos que clase de independencia es la de TN. Pero, digo yo, podrían mechar un par de opiniones favorables, ¿no?. NI ANQUE SEA PA DISIMULAR UN POCO, DIGO

martes, 17 de agosto de 2010

¡LA LIIIIIIIIIBERTÁ NACIEEEENTE!



El gorrito de crepé, la pecherita de cartulina y papel glasé, el suéter y las medias can can azules que se te caen. La señorita Nélida con sus botas hasta la rodilla y una pollera corta a la que apenas tapa un guardapolvos. La señorita Nélida se pintaba los párpados de celeste y se delineaba así, el final de la línea en punta hacia arriba, como Elena Sedova, o Solita Silveyra. Y se pintaba las uñas de colorado con un triangulito blanco en el nacimiento, ahí arriba de la cutícula. Era dulce y buena la señorita Nélida, mi maestra de jardincito B (esa era la denominación de los jardines antes de que se inventaran las salitas de colores, jardín B era el de los 4 años, jardín A el de los 5). Era tan buena que me eligió para hacer de granadero de San Martín. Y a fin de año para hacer de Pipo Pescador y cantar la marcha de la Sopa. Pero esta historia es sobre San Martín.



A los cuatro años, San Martín era Alfredo Alcón. Remedios era Evangelina Zalazar y había una negrita que era Ana María Picchio. Ergo, yo era soldada de Alfredo Alcón, que - la verdad- había salido bastante mal en el cuadro que había en la dirección de la Escuela. En el salón de actos, íbamos tras la libertad naciente de medio continente, caminando entre montañas marrones con la punta blanca, hechas en papel afiche. Cruzar una cordillera de papel te hace sentir importante, aunque todavía no sabés muy bien por qué.


En la secundaria, San Martín era propiedad de los militares, que nos hacían ir a las siete de la mañana a desfilar, previo ensayo de días en el cole para poder caminar todos al mismo tiempo, izquierdaderechaizquierda. Un embole los desfiles sanmartinianos, todos cagados de frío, y si no ibas te comías la doble falta. La Patria aburría, era tan dura como las tablas del júmper, y se caía como las medias azules.

La primavera democrática trajo nuevas visiones sobre la Historia. Un poco más de neurona y la llegada de Jauretche sacudieron algunas ideas. Pero aún no llegaba al concepto de Fiesta.

La Patria se despeinó un poco, tan peronista ella. No sé si fue en el 93 o en el 94. Sé que estuve en la Plaza de Mayo con mi hija. Sé que escuchamos a León, a Víctor. Sé que a las seis de la tarde, los Granaderos arriaron la bandera en medio del silencio absoluto y respetuoso de la multitud. Un vientito popular llegaba desde el río, y tuve la imagen de una Patria despeinada, bailando al son del tamboril, de fiesta, con los hombros al aire, riendo y cantando. La Fanfarria Alto Perú empezó a tocar y a hacer bailar al gentío. Los pibes de adelante hacían pogo con el Himno Nacional. Y la gente no dejó ir a la Fanfarria sin tocar la Marcha de San Lorenzo. Mi hija, de unos diez años por entonces, y yo, volvimos a casa saltando porque hacía frío, y cantando a voz en cuello cabralsoldadoheroico. Mi hija vivía a su Patria con alegría, igual que hace un par de meses.

Anoche, la Cadena Nacional nos regaló otra emoción. Desde Yapeyú, la Sole hizo una versión preciosa y emotiva del Himno Nacional, que mezclaba tiempos de zamba y chacarera. Después, un granadero cantó la que me parece la más bella canción patria, el Himno a San Martín. Y al final, la Fanfarria Alto Perú tocó como sólo ella puede hacerlo, la Marcha de San Lorenzo. Y mientras cantábamos honorhonoralgrancabral, yo pensé que ahora San Martín puede descansar tranquilo: Latinoamérica está unida y la Patria está cada vez más cerca una fiesta.

He dicho




jueves, 12 de agosto de 2010

LILITA LO HIZO


Se rompió el Acuerdo Cívico y social. Hordas de manifestantes compungidos recorren las calles intentando dar un sentido a su vida...

martes, 10 de agosto de 2010

¡¡¡OHHHHH NOOOOO!!!! ¿¿¿Y AHORA QUÉ HACEMOS???



Alta desazón me produjo el título de TN: ¡¡¡Peligra el Acuerdo Cínico!!!

Yo, que había depositado mis esperanzas republicanas en fuerzas tan confiables como el PS, el Gen, los amigos radicales... toda gente eficiente y eficaz en la gestión, respetuosa de las mayorías y/o primeras minorías, toda gente acuerdista y dialogadora, toda gente como una, ahora deberé acordar sesiones extra con algún psicoanalista, para transitar esta decepción rayana en la depresión que me oprime el cerebro al punto de ponerme al borde del suicidio.

Ahí andan diciendo que el Agente Naranja, cual dioxina, está a punto de explotar y mandar al carajo a sus amiguetes radichetas y socialistas. Ta nojada la gorda. Ta chiva. El pobre Ricardito es el único puente, dice, mientras la rubia del flequillo grasoso que me hace acordar a mi profesora de anatomía de tercer año entiende que Biblita "está buscando la salida", y dicen las malas lenguas que está pintando unas prolijas y bonitas flechas en el piso. Por otro lau, el Hermes, muy diplomático él, dice que la presunta pegadora del portazo fatal tiene problemas de temperamento, en lugar de mandarla a la mierda y decir que está chapa chapa. En fin, todo esto me tiene muy mal.

Porque, pensémoslo: si se rompe el Acuerdo, hay más posibilidades de que en el 2011 el gobierno siga en manos de estos conchudos montoneros, corruptos, inútiles, resentidos, y seguiría la fiesta del derroche, el consumo, las netbucs pendejeriles, el despilfarro de guita de la AUH, que va a parar a la falopa y la timba, y los aumentos a los viejos, que van en tropel a las farmacias y se la patinan en pastillas para la presión.

Nos quedan veinte días de angustiosa espera... Si la gorda decide irse... ¡QUIÉN PODRÁ DEFENDERNOS?????
He dicho

lunes, 9 de agosto de 2010

UNA NIÑA PERONISTA


Resulta extraño que, en la memoria de una, determinadas cosas conserven sus dimensiones físicas con el correr de los años. Y que acrecienten su hondura. Suele suceder, digo, que el tamaño de algunos objetos cambie en la percepción personal en proporción inversa a la propia estatura. Recuerdo aquel bebedero del patio de mi colegio al que no llegaba sino en puntas de pie cuando estaba en el jardín de infantes. Cuando recorrí ese patio, años más tarde, el bebedero me llegaba a la cintura. Y así.

Hace unos días quiso mi buena estrella que mis pasos volvieran sobre las huellas que dejé hace más de treinta años en el Hotel Nº 3 del Complejo Turístico de Chapadmalal. Aquel ayer de viaje peronista que hice al finalizar el segundo grado - que ya relaté acá - se me juntó como la leche y el nescuic con este ahora de otro viaje peronista. Peronista en las dos ocasiones: aquella por obra y gracia de las Colonias de Vacaciones del 73, esta por su acceso vía sindicato, vía mejora de la situación económica kirchnerista y por si esto fuera poco, encompañerada.

Pensé que aquel edificio que cobijó mi asombro infantil sería en mi madurez menos enorme que en mis recuerdos. Y no. Así de grande era, nomás. Grande de todo grandor. Grande como para cobijar toda esa pequeñez obrera, como para acunarla en esas grandes barracas, para que haga gimnasia en esos grandes patios, para que se alimente feliz en ese gran comedor.

Y el mar, levemente celoso por un amor que debe compartir, también. El mar, grande y generoso, otra vez me regaló una piedra, mucho más bella que aquella que debe guardar mi vieja todavía.

Toda esa inmensidad puede achicarte los ojos, de veras. Puede metérsete en el pecho y hacerte niña otra vez. Y podés jugar con ese mismo mar que es tuyo porque tuyo lo hiciste con la primera mirada de boca abierta, como que te lo tragaste y nunca lo dejaste ir. Literalmente, porque tus labios no están tranquilos sin la frescura del agua. Y el aire salitroso te revuelve el pelo, se adueña de tu piel, se te mete en el alma, y te ensancha los pulmones. Igualito que él, fijate.

Recorriendo desde la adultez, se revelan otras cosas. Cómo nos olvidamos a veces de uno de los derechos que el peronismo nos hizo encarnar hasta el punto de ni pensar ya en eso. Y apreciar hasta qué punto lo hizo. Y cómo lo que vino después arrasó también con eso. Hablo del derecho al ocio. De la justicia del descanso. De que el trabajador tenga la posibilidad de pasar unos días como bacán. El peronismo no sólo le dio jerarquía constitucional. El peronismo llevó a los trabajadores a lugares que eran prohibidos para ellos. Salvo, claro está, que fueran como sirvientes de una oligarquía que también se había apropiado del mar, de la nieve, del reposo, de las montañas. Y entonces, por ahí, salían en la foto de los patrones, como esa que está en la mansión Ortiz Basualdo: familia típicamente garca, años 30, el padre, la madre y los ñiñitos, tan prolijitos, ropa almidonada. Y ella, la sirvienta, una piba de no más de dieciséis años, empujando el cochecito del bebé, con esa mirada sombría, sabiendo que su destino, el suyo y el de sus hijos, era ser parte de la servidumbre.

El peronismo no hizo un par de hotelitos de mala muerte. Construyó tremendos edificios, con bellas escaleras de madera, con todos los lujos, a escasos metros de la playa, para que los laburantes ni tuvieran que cansarse para ir a remojar las patas. Igual que los oligarcas. El peronismo devolvió lo que los dobleapellido habían afanado al Pueblo. También esto. Y cómo no van a odiarnos, si nos apropiamos de lo que nos es propio y ellos pretendían suyo. Hasta el mar. Si les llenamos las playas de señoras con sánguches de milanesa, de mate y bizcochitos de grasa, de sudores, de pelotas, de toallones multicolores. Tuvieron que arrellanarse en sus mansiones porque el olor a bosta no combina con el olor del jabón federal, pero sí con los perfumes franceses. Cómo no van a odiarnos si tuvimos acceso a sus privilegios.

Privilegios que tengo yo. Niña peronista. Mujer peronista.
Y nos seguirán odiando, porque no vamos a parar hasta que los tengamos todos.

He dicho.

miércoles, 4 de agosto de 2010

ESTAMOS TODOS TAN MAL QUE MEJOR NOS VAMOS DE VACACIONES

Todo se va al carajo. La gente no ahorra. Eso decía el monopolio en la tele y lo repitió esta mañana en el pasquín. Por suerte estos pendejos cacharienses se ocupan del asunto.

Yo agregaré sólo un poco. Además de comprarse lcds, la gente que está re mal porque no puede ahorrar, para olvidar el mal trago,
parece ser que se tomó el palo indiscriminadamente, y dejó fangotes de guita.

Soy testigo de ello, soy una de las que en vez de ahorrar decidió viajar. Unos días en Mar del Plata, no mucho, en hotel de la mutual, tarjeteando pasajes. Pero pude. No siempre pude. De hecho, puedo hacerlo desde el 2004. Qué cosa.

Marpla estaba hasta las manos. El sábado a la noche, cuando llegamos, la peatonal parecía Florida a las tres de la tarde. En la semana mermó un poco la cantidad de gente, pero igual era una bocha. Los comederos, atiborrados. Había cola para entrar en unos cuantos. En Chapadmalal (se viene un post al respecto) cientos de viejos jaraneaban gracias al PAMI. En cada negocio, si pensabas comprarte un suéter, por ejemplo, había varias personas antes que vos. Y casi todos compraban. Y sí. Mejor abrigarse que guardar la plata en el chanchito. El chóping, ppppffffffffffffff. Hubo cola en el cine cuando se estrenaba Shrek. Había gente hasta en los restaurantes más finolis, esos con ventanales al mar. Hasta el Auditorium se llenó cuando tocó el
Chango Spasiuk (vayan y escuchen esa belleza).

Bué. Todo para la mierda. Evidentemente estos K no saben nada de economía. ¡¡¡Así no se puede vivir, cheeeeeeee!!!

lunes, 26 de julio de 2010

20:25

Sospecho que, cuando supo que unos patrones agrarios estaban cortando las rutas, pensó de inmediato en el olor a bosta de vaca, en la oligarquía vendepatria, en los enemigos del Pueblo que la odiaron hasta el vivaelcáncer. Los habrá puteado una vez más, con toda la fuerza de su odio o de su amor. Los habrá querido escupir, habrá querido alertar una vez más al Pueblo, avivensé que estos son los mismos de siempre, los que nunca nos perdonaron la dignidad. Y habrá estado por ahi, de pie, al lado nuestro cuando salimos a defender, cuando nos negamos a dejarnos aplastar por aquella bota oligárquica que cambió la bosta por soja pero sigue explotando trabajadores. Y habrá mirado con desprecio al imbécil, mascullando que no se puede esperar otra cosa de un radical...

Imagino que cuando arrebatamos la platita a los buitres que se disfrazaron de palomas y se la devolvimos al Estado para que la reparta nuevamente entre nuestros viejos, habrá vuelto la vista atrás, a esos años felices en que los ancianos tenían garantizados sus derechos por la Constitución Peronista y por ella misma, que desde la Fundación no paraba de construir Hogares que dieran a los viejos el plato de comida caliente, la sábana limpia, la atención adecuada, el partido de bochas, el crochet. Qué cosas tan tristes han pasado que reparar el daño es hoy reconocer el derecho de dos millones de personas a, al menos, una jubilación, habrá pensado.


Intuyo que habrá apelotonado insultos de toda laya en la noche de la derrota. Insultos belicosos y a la vez alentadores. Desde algún lado, tal vez desde lo más profundo de nuestra amargura, todos supimos que no nos dejaría claudicar, que nos estaba sopapeando para que reaccionemos, que nos estaba diciendo que había que echar la piedra en el pozo de petróleo, que había que seguir peleando
en contra de todo lo que no sea pueblo puro, en contra de todo lo que no sea la "ignominiosa" raza de los pueblos, contra la raza maldita de los explotadores y de los mercaderes de los pueblos. Y estaba, y está, porque así lo prometió.


Supongo que se habrá reído con ganas cuando los aplastamos con la Ley de Medios. Que le trajo la memoria todas las cosas que se decían de ella, tan parecidas, tan parecidas a las que... Qué cosa, pasan los años y ni siquiera tienen el mínimo talento de cambiar los insultos...


Y un día llegó la Asignación Universal por Hijo. Ciento ochenta pesos para que los pibes puedan tomar la leche con galletitas, o tener una muñeca en Navidad. Claro, yo los abrazaba con muñecas -habrá recordado-, o haciéndoles una ciudad, o llevándolos de vacaciones al mar, o asegurándoles las vacunas, las risas, la felicidad en la infancia. Cómo han hecho tan mierda mi Patria que la reparación, apenas la reparación, pasa por ciento ochenta pesos. Qué han hecho estos miserables, desde qué fondo hay que sacar a este Pueblo, por Dios. Cómo pudieron.
Aquello era Justicia y también costó el odio. Y acá, ya están queriendo negar los contreras hasta los ciento ochenta pesos. Porque dicen que se les van en juego y droga, bajezas a las que nos tienen acostumbrados.


Presiento su especial satisfacción con la ley de Matrimonio igualitario. Tal vez habrá pensado en su querido Paco, despreciado por peronista y por puto, en medio de los oropeles oligárquicos.
Probablemente volvió en un viejo tren a Junín, o aún a Los Toldos, sintiendo nuevamente el desdén, la discriminación, la humillación de portar un apellido ausente, ilegítimo. Y este acto justiciero otra vez, esto que tanta tirria provocó entre aquellos a los que les reprochó haber abandonado a los pobres y predicar la resignación frente a la injusticia, olvidarse del pueblo y haber hecho todo lo posible por ocultar el nombre y la figura de Cristo tras la cortina de humo con que lo inciensan.


Y sé, juro que lo sé, que a veces entra en el despacho presidencial. Despacio, con ese soplo etéreo de su presencia imborrable. Suavemente pero con la certeza de que en ese espacio es bienvenida. Sé que recuerda aquellas apretadas letras que permitieron el voto femenino. Sé que la ve trabajando infatigablemente, tal vez suspira, y la mira. Y se siente tan, tan orgullosa. Y así, con ese orgullo, dice sí. Definitivamente. Sí. Y se aleja tranquila.


jueves, 22 de julio de 2010

CUANDO HAY QUE IR, HAY QUE IR...

Por el cumpa Chiarenza, que se lo merece, y por Carrillo. Y porque escuchar al Tano y a Rachid está bueno. Y porque el Mujica y La Red, laburan. Y porque sí. Nadie puede dejar de faltar, che!!

miércoles, 21 de julio de 2010

ENJUICIENMENNNNNNNNNNN...


Déanlen, sean buenitos. Háganme un juicio político. Pero yo les digo, no soy malo, todo lo contrario, soy re re re bueno.

Por eso me dediqué a la política, de puro bueno nomás, porque no quiero ser famoso, aunque eso parezca cuando canto güi güi güi güi rock iú. Y tampoco quiero hacerme más rico, aunque eso parezca con todos esos negocios que hago en la ciudad. Yo quiero que la gente sea feliz, aunque no parezca eso cuando los mando a cagar a palos con la Metropolitana...

Ahora parece que ando escuchando gente y asociándome con chicos malos. Pero eso es mentira. Es el niñito Néstor que que hace todas estas cosas porque no me quiere nada nada. Entonces, compra al juez, a la cámara, compra todo para que parezca que el malo soy yo, y no él.

Pero háganme el juicio, déanlennnn. Total, necesitan dos tercios de los votos para destituirme. Y los números no les dan ni a palos...

domingo, 4 de julio de 2010

Locut.AR

Los locutores estamos en tu vida. Hasta en la sopa, la que sopapea a todas las sopas. Te leemos las noticias, te avisamos si va a hacer frío y si la panamericana viene cargada. Te decimos que te tomes tal yogur si querés cagar con regularidad, que este supermercado es el re más mejor de los supermercados, y qué salió número salió a la cabeza en la quiniela de provincia, además de recordarte qué significa en el yeite ese de los sueños (28, los cerros - ¡No! en verdad es las tetas, pero no se puede decir tetas por la tele). Te recomendamos que te vacunes y te contamos qué canción está sonando, te adelantamos cuál es el programa que va a venir, te chusmeamos con quién está saliendo tal o cual vedetonga, y te hacemos creer que Fulanita está espléndida porque usa el champú ese que le deja el pelo así. Y ayer estuvimos como locos recibiendo mensajitos desde temprano, felicitándonos por nuestro día, que fue ayer, claro.

Eso no es todo: si vos llamás a una empresa cualquiera (de telefonía, un suponer), te paseamos por todos los numeritos de tu celu hasta que te cansás y no reclamás un carajo. A veces estamos en los ascensores, diciéndote en que piso estás, porque suponemos que no sabés contar. Por si esto fuera poco, te hacemos las voces de los nenes, de los dibujitos y hasta la de Meryl Streep. Te contamos cómo fifan los rinocerontes y si mandás un mensaje a la radio lo leemos y le comentamos cualquier boludez encima. Si trabajás en una empresa concheta, puede que te animemos la fiestita de fin de año. Y cuando te recibís de algo, es probable que te llamemos para que te den tu diploma. Ah, y ahora gritamos como esquizofrénicos en los programas de la madrugada, pidiendo por favor que llames y contestes preguntas que son un monumento a la pelotudez humana.

Hablando de pelotudeces: los locutores somos expertos inigualables en coleccionar una cantidad inconcebible de datos absolutamente inútiles para la vida cotidiana o la trascendental (como aquel de los caños con la marca A. Torrante), al sólo efecto de echar mano de ellos cuando del otro lado del vidrio el productor nos hace señas, juntando en un montoncito los cinco dedos de cada mano, tocando la punta de los dedos de una mano con los de la otra, y separando ambas manos en sentido horizontal, en un gesto que se traduce como "ESTIRÁ" y que provoca el pánico inmediato en el locutor baldío de un bagaje cultural masomeno apreciable, un cúmulo básico de información sobre el tema del cual está hablando, o -en su defecto-, de los datos inútiles antedichos.

Bueno, no todo lo que suena en los medios audiovisuales son voces de locutores. Si así fuera, nos ahorraríamos el padecer a un Santo Biasatti (el hombre al que le afanaron todas las consonantes) o un Marcelo Bonelli (el tipo al que si mandás a hacer un curso de oratoria, lo dejás en coma cuatro, y si lo embocás con un manual de gramática, lo borrás para siempre de la faz de la tierra). Tampoco es que tooooooodos los locutores con carnet sean garantía de nada. Ahí tenés a un Pato Galván, por ejemplo, o a un Guillermo Lobo. Como ves, un título de locutor no te certifica lucidez ni veracidad, respectivamente.

Yo me dediqué a conducir actos. Será un poco por esa fascinación que ejerce en mí uno de los pocos territorios que domino: el escenario. Otro poco porque, en estas cuestiones de la comunicación, una de las cosas más bellas es la devolución, el reconocer qué pasa con el otro cuando vos desplegás tu oficio, cuando las palabras te atraviesan y llegan a su destino, siempre el otro. Sus ojos, que ocasionalmente ves humedecerse por historias que le contás, su mente, que por momentos comprende cuando compartís cierta información, su corazón, que puede hasta accionar cuando le mostrás el dolor humano. Siempre el otro.

Y vos, el locutor, estás tan presente que casi nadie repara en ello. No salís en las fotos, no te enfoca la cámara, nadie sabe tu nombre. Y sin embargo, fuiste quien -por onda o por oficio- dio su carácter al hecho comunicacional, o artístico, o político. Al menos parte de ese carácter. A veces, al finalizar un acto, vienen y me dicen “que hermosa voz”. Juro que, al menos en mi caso, no es algo que enorgullezca demasiado. El gozo verdadero me frunce las tripas cuando me agradecen la garra que le puse, o la onda, o simplemente el laburo. Y lo más conmovedor es cuando descubro que entendieron la profundidad del mensaje que otros quisieron decir por mi voz.

Cuando entré al ISER me preguntaron por qué quería ser locutora. Debo decir que, sin el título habilitante, venía ejerciendo el oficio desde hacía más de quince años. Con relativa vergüenza, por cierto. Mi respuesta fue que en este país había mucha, demasiada gente que no tenía acceso a los medios y cuya voz no podía ser escuchada, y que mi intención era prestar mi garganta para que pasen esas voces. Eso entendí en los tiempos de vivir en el país profundo, cuando escuchaba por la radio que el Moncho le avisaba a su cuñado que llegaba el domingo en el tren de las dos, o que la María había parido mellizos, o que había que guardar las gallinas porque se venía la tormenta. Lo que hacemos los locutores es comunicar. Parece una perogrullada, pero a veces los propios locutores lo olvidamos.

En verdad, no siempre esto resulta posible en el ejercicio de este oficio maravilloso. Cuando sos locutora oficial de un ámbito en el que convergen ideologías distintas, en muchos casos opuestas a la tuya, se hace difícil. En esas ocasiones, lo mejor es la cara de piedra y la locución absolutamente formal, sin un ápice de vos. A fin de cuentas, para eso gastaste pestañas estudiando. Eso aprendiste. De vez en cuando, podés dar rienda suelta a tus sentimientos, tus convicciones, tus ideas. Otras veces, te ajustás a la articulación lo más perfecta posible, las curvas entonacionales correctas, el aire medido, la respiración costeodiafragmática.

Yo me defino como una locutora nacional y popular. Y vengo pensando en esto de lo nacional, que es el carácter de la matrícula que te dan cuando pasás el último examen. Es tiempo de pensar en una locución nacional. Digo, en una locución que no sólo venda gaseosas, sino que imprima este sentido nacional al habla, a la comunicación, a los medios. Una dialéctica entre la semántica y la cosmovisión popular. Una locución que sea emergente de la forma de hablar de los argentinos, y también de las distintas formas de pensar, una hermenéutica de la construcción lingüística regional. Si por la lengua nos definimos, si la construcción del yo y de la propia imagen se da a través del lenguaje, pues el habla debe responder a la entelequia propia de estas tierras y su Pueblo. Y los comunicadores en general, los locutores en particular, debiéramos amparar con nuestro oficio, los intereses, los deseos, los sueños, las posibilidades, las definiciones, las capacidades, en definitiva, el resquicio por donde el Pueblo pueda manifestarse más allá de los designios de los monopolios de la palabra.

Locutora nacional y popular es lo que soy. Del mismo modo que soy mujer orgullosa de su femineidad, mamá enamorada de su hija, compañera queriente de su hombre, amiga incondicional de sus amigos, argentina amante de su Patria. Todas cosas que me definen. Ayer, por un rato, hice foco en que soy locutora. Claro, porque fue el día del locutor. Y por eso me escribí esto. Y lo posteé recién hoy porque otra cosa que me define es que soy bastante vaga.

He dicho.

sábado, 3 de julio de 2010

OchenTATY



Es como el segundo gol de Tévez a los mexicanos. Directa, sin vacilaciones, un vendaval que arrasa, como absoluta, tajante, nítida. Tiene un rostro atiborrado de consonantes y vocales que se le cuelan en cada mohín, y esa voz cascada, casi ronca, profunda, que sonríe o frunce el ceño como si fuera una cara. Con esa voz me interpela desde el telefonito, en los días previos al 24 de marzo o a principios de diciembre. Me pregunta si voy a conducir la Plaza, con Norita y Copito. No sé para qué carajos me pregunta, si sabe, sabe. Si la única vez que no estuve fue porque estaba en el hospital y mi apéndice en un tacho de basura. Pero ella llama igual, por las dudas, porque ya no puede ser el apéndice pero siempre queda una vesícula.

Viene y te mira así, sin que puedas escaparte. Te apabulla con relatos que mezclan dolores y absurdos. Apoya su mano en tu antebrazo y te otea como de abajito, mientras el olor del café con leche inunda el ínfimo bar de la Avenida Belgrano, y te cuenta cosas. Y qué querés que te diga, te dan como vergüenza ciertas flojeras que solés tener, porque ante minas como esta no tenés derecho a sentirte débil o inerme, no señor. Te preguntás de dónde carajo saca esa fuerza rabiosa, esas ganas de romper las pelotas, esa alegría que le sonríe en los ojos arropando muchas veces aquel viejo dolor que supo hacer fecundo. Te respondés que algún hechizo incomprensible obra en mujeres como ella, algo que les sale de la matriz y se desparrama generosamente, al tiempo que va intentando curar una aflicción incurable.

Gasta zapatos, vaya si los gasta. Viene trazando caminos hechos de pasos nomás. Así va haciendo del mundo una gran Plaza de Mayo, extendiendo el círculo empedernido desde la pirámide hacia las orillas de la Tierra, trajinando universidades y villas, despachos y veredas, leyendo los poemas de Alejandro, denunciando chacales, exigiendo justicia.

Se pone como loca cuando le decís vieja, aunque lo digas desde la ternura y el cariño con que los hijos hablamos de los viejos. Viejos son los trapos, te dice, y vos qué le vas a hacer, sonreís y callás.

Hace unos días la vieja cumplió ochenta pirulos y esta noche, cuando brindemos, detrás del bochinche, los aplausos, la velita, los abrazos con los amigos, las emociones desbordantes, tal vez podamos descifrar ciertas sombras en el fondo de sus ojos que, como por arte de amor, sencillamente se hacen luz.

Feliz cumpleaños, vieja

QUERIDO D10S



Que se inspiren, que suden, que disfruten. Que jueguen y se diviertan.

Que Lio se cure los mocos, lo dejen jugar masomeno tranquilo y libere su magia.

Que el Peón Clemente labure como sabe hacerlo.

Que entre un rato la Bruja y desparrame su hechizo por todo el campo.

Que entre un ratito Palermo, un ratito nomás, lo necesario como para fusilar de un zurdazo al arquero alemán.

Que el Apache saque todo el potrero que lleva dentro

Que Heinze ande como loco por toda la cancha.

Que los guantes de Romero se estiren, y el tipo vuele.

Que el arco contrario se haga de goma, se ensancheeeeee, se ensancheeeee, se ensancheeeee

Que el arco nuestro se cierre como culito de muñeco.

Que la cancha se incline siempre para el lado de los alemanotes.

Que la Jabulani se enamore de la red del arco rival.

Eso nomás te pido. Una alegría más para casi cuarenta millones de tipos.
Tampoco es tanto, che.
Amén


P.D. de la Rama Pendenciera: QUE LES ROMPAMOS EL ORRRRRRRRRRRRRRRTO!!!!

viernes, 2 de julio de 2010

ERAMOS TAN POBRES....



...Que teníamos que aumentarnos el sueldo. Después de todo, legislar para la ciudad de Buenos Aires es una tarea casi de esclavos, terrible, ufff... Ustedes no se imaginan cuánto daríamos por cargar bolsas en el puerto...



Por suerte ahí está el compañero Ritondo para hacer justicia, porque nos habíamos quedado atrasados con los haberes. El año pasado, a nuestros empleados les aumentamos 500 pesos y nosotros nos quedamos afuera de eso. Claro que a fin de año nos repartimos una platita más que interesante entre nosotros, pero no cuenta.



El bueno de Ritondo nos consiguió un aumentito de un 10 % en la cantidad de módulos. Ustedes no entienden. El salario de los trabajadores de la legislatura porteña está modulado, cada módulo vale casi $12, después del 20% de aumento de las paritarias de este año. Los dipus tenemos un sueldo compuesto por 1075 módulos. ¿Los empleados? Bueno, eso es otra cosa. La categoría más baja de los transitorios tiene 157 módulos. Los hay contratados que ganan $1.500.- por mes, y tienen que pagar monotributo. Pero bueno, che, además cobran un salario familiar de $100.- por hijo (los transitorios y permanentes) y una ayuda por escolaridad de $ 5.- Ehhhhhhh!! ¡Y eso lo cobran todos los meses, eh! En las paritarias no les aumentamos eso, ni les dimos el retroactivo de un mes que nos pedían porque nos atrasamos en dar el aumento. Es que no tenemos plata, no alcanza para todos, por eso debíamos aumentarnos la cantidad de módulos nosotros y no el valor del mismo. Cosas de la vida...

Anoche, mientras nos peleábamos entre todos por los motoqueros, salió nuestro héroe Ritondo y nos propuso lo del aumento. Ahí nos olvidamos de todas nuestras diferencias ideológicas y votamos, todos juntitos y contentos, menos esos malaonda de Proyecto Surf que votaron en contra pero el aumento lo van a cobrar igual, los puritos estos.

En fin... es tan dura la vida de un legislador porteño...

jueves, 1 de julio de 2010

EL GENERAL Y EL MAR


Vea, General: yo conocí el mar por Usted. Me tuve que bancar tres vacunas en la espalda cuando tenía 8 años , con una agujita mínima que dolía hasta la puta, y me cortaron el largo y lacio pelo casi rubio y me dejaron una melenita infame para que no me agarraran los piojos. Depués me fui amorochando de adentro y el pelo tuvo que hacer lo mismo. Vio cómo es. Una no puede ser una cosa por dentro y otra por fuera.

Creo que fuimos en tren, era lindo el tren, así que prefiero que hayamos ido en tren. Lo que sí recuerdo es el bolso de lona azul claro que me hizo mi madrina para llevar la ropa, incómodo, grande, las bombachas de algodón rayado y las mallas de lana azul que nos daban para que estemos todas iguales y no nos perdiéramos en la playa.

Llegué al complejo. No me alcanzaban los ojos para nada, vea, General. Todo era tan escandalosamente grande desde mi escaso metro y pico: los edificios, el patio, los jardines, las habitaciones con infinidad de camas marineras, el mar. El mar, General, el que conocí por usted

La única amiguita que me hice, la que dormía en la cama de arriba, era judía. Lo supe porque fue lo que le explicó a la dulce señorita Amanda cuando le preguntó por qué no se unía a los rezos de todos antes de dormir, porque nos hacían sentarnos en la cama y rezar al angelito de la guarda. Y menos mal que nos hacían rezar, porque yo todavía tenía miedo a la oscuridad. No sé si me sentía más segura por el rezo o por las celadoras que nos cuidaban toda la noche. Judith, mi amiguita, andaba conmigo para todos lados, ella judía y yo narigona, poca bola a los otros grupitos de nenas, unas mayores que nosotras y otras más lindas que nosotras.

Aprendí algunas cosas, enfundada en esa malla azul que picaba. Aprendí lo terrible que era extrañar a mi nonna (y no sabía que se me iba a ir meses más tarde), a mi viejo (y no sabía que se me iba a ir cuando le quedaba tanto por joder). Aprendí que los chicos son crueles y las maestras no hacen justicia siempre. Aprendí que el mar era una inmensidad que se me metía en el cuerpo, igual que después lo hizo el peronismo. Ví un cangrejo por primera vez en mi vida, ¿sabe? Me lo tiraron las nenas grandes y lloré bastante del susto. El bicho estaba recontra seco, pero me rozó el talón, y yo creí que la piel del talón se me iba a poner dura para siempre, quizás porque nunca había reparado en la piel de mi talón.

Pero ese no fue mi primer encuentro con usted, General. Venía ya zizagueando en el relato de mi viejo y el guardapolvo y los zapatos que le hizo llegar para que fuera a la escuela, y en las canciones de mi tía Imelda que me decía niña hermosa te daré una cosa que empieza con P. No sabíamos aún que usted se nos iba a ir, poco después de darme algo en aquel verano del 73: el mar, General.
Cuando Usted se murió, se murió el "Padre Eterno".

Lo bueno de un Padre que es eterno es que una puede pelearse y amigarse a cada rato, descubrirle las cosas jodidas, las maravillosas, sacarlo de la idealización y verlo como un hombre. Vivirlo. Digo, porque los pibes a los padres los ven muchas veces como superhéroes. Más de un pendejo debe creer que su papá vuela. O al menos en mi infancia éramos proclives a esas cosas, ahora los pibes no se comen ninguna.

Si yo hubiera creído hasta hoy que mi viejo era Goyeneche, un día iba a tener que darme la cabeza contra la pared y ver que era el Flaco Balsarini, nomás, y que sus mayores hazañas fueron salir subcampeón de básquet en los Infantiles Evita del 51, criar tres hijos y aguantar a mi vieja. Por suerte esas cosas una las fue descubriendo de a poco y el golpe no fue tan duro. Creo. A fin de cuentas, cuando una se pelea o se enoja, no es menos hija. Y, sobre todo, el padre no es menos padre.

Lo mismo me pasa con usted, General. Escucho historias sobre Usted y las cosas que hizo, lo leo, lo recontra leo. El discurso del cinco por uno, y también el de los que tratan de infiltrarse en el Movimiento. Durante mi juventud pensé que la Revolución que Usted había hecho era inconclusa porque no la habían dejado llegar al socialismo. En mi madurez creo que la única Revolución posible en esta Patria es la que usted hizo: el salario justo, las vacaciones, la jubilación, las escuelas, la industria nacional, la casita, el asado de los domingos, que yo conociera el mar y mi viejo tuviera zapatos. La dignidad. Si eso nos dejó tantos muertos, tantas persecuciones, tanta cárcel, tanta tortura, ni hablar de la propiedad social de los medios de producción.

Es que veo, General, que en esta Patria morocha como mi Presidenta, los enemigos del Pueblo siguen agazapados. Se hacen los democráticos, usted lo sabe bien, les queda bien decir "Libertad, Igualdad, Fraternidad", pero de esa trilogía, lo que no soportan es la Igualdad. Porque siguen queriendo que el hijo del barrendero muera barrendero. Y usted, General, hizo que el barrendero soñara con la chapa en la puerta del hijo. Y que la modista lo viera al pibe abogado, o periodista. Y eso, General, todavía no se lo perdonan.

Por eso yo, que a veces me peleo con usted, después lo adoro, más tarde lo puteo y me pregunto por qué algunas cosas -usted sabe de qué le hablo- , me descoloco por algunas contradicciones, comprendo que no hubo cosa mejor que aquellos días, comprendo que no hubo hombre más visionario que Usted, y que para que los días vuelvan definitivamente a ser felices, sólo hay que hurgar en la memoria popular, en la cultura barrial, en los escritos políticos. Ahí esta todo. Su legado, General. Lo trae todo de nuevo mi Presidenta, General, por eso le pelean con tanta saña. Qué orgullo debe darle mi Presidenta...

Todos, todos en esta Patria le debemos algo, General. Yo le debo esta obstinación, esta tozudez, este fanatismo, este saber que nunca voy a ser feliz si yo sola soy feliz. Ah, y el mar.

martes, 29 de junio de 2010

TELEFONOOOOOOOOOOOO


Hoy llegó a la oficina una tarjeta que parece ser hace rato anda dando vueltas. Ese número y esa cara. Se lo dimos a un compañero (la Rama pendenciera de Aluvión Zoológico reserva su identidad por cuestiones de seguridad, así que vamos a decirle Cacho) y el tipo llamó. Y lo atendieron.
Así que ya saben. Si tienen algo que decirle al Chacal argento, disquen *31#, después el numerito de la foto y le dejan saludos...

viernes, 25 de junio de 2010

CAAAARRRTEROOOOOOOOOOOOO!!! (Alguien que le avise a Clarinete)



Anoche me enteré, por la TV Pública, occccccc-vio. Hoy lo busqué en Internet y por poco no lo encuentro publicado en el boletín de la sociedad de fomento de algún pueblito de Sri Lanka.

Resulta que Obama le mandó una cartita a mi Presidenta en la que le agradeció, en términos bastante elogiosos, su participación por la declaración conjunta de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU sobre la situación en Irán.

Entre otras cosas, el Presidente yanqui (que no es santo de mi devoción, occccc-viamente, pero no deja de ser el capo del país más poderoso del planeta) dice: "Argentina juega un papel de liderazgo llamando la atención sobre aquellos gobiernos que persisten en desconocer brutalmente los derechos de sus ciudadanos, a fin de mantenerse en el poder"

Ajá. Yo no sé qué le anda pasando al pasquín del monopolio, y a su hermano mayor, del diario de don Bartolo Me. PORQUE NINGUNO DE LOS DOS DIARIOS SE ENTERÓ. Nada, che, ni un sueltito.

Debe ser que estamos aislados del mundo, nomás.

ESTE BLOG ESTA ORGULLOSO DE SER PARTE DE LA MIERDA OFICIALISTA