"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza." ARTURO JAURETCHE

miércoles, 17 de agosto de 2011

UN DOMINGO QUE NO SE VA

Las piernas duelen, están pesadas como si alguien las hubiera llenado con agua tibia. Hay un cansancio dulce, como ese después de un buen polvo -disculpen el ejemplo- cuando quedás exhausta y radiante, que es lo que sigue a un día de trabajo sostenido que termina en una victoria arrasadora y los festejos correspondientes. Es raro este cansancio lleno de orgullo. Una sabe que el cuerpo pasa factura por hacer lo que todo militante que se precie debe hacer en un día de elecciones: levantarse tempranito y trabajar, en el puesto que le toque, porque cada puestito de laburo, ese día, es una trinchera. Hay que cuidar voto por voto, porque cada boleta azul es el pasaporte para que nuestros hijos tengan un país cada vez mejor.

Es lunes. Pero el domingo no quedó atrás. Está acá, tan presente, en los huesos, en las ojeras, en esta sonrisa que no se va, no se va, loco. Y se agranda a cada minuto, al leer el clarinetesorete, al ver las caras de los periodistas de la TNs adentro. Pasan las diapositivas del domingo. La levantada tan temprano, cómo cuesta, puta madre. Agarrar la mochila cargada en la noche con las boletas, las carpetas para los fiscales, los desayunos. Él que arma los sanguchitos con pan negro (porque la dieta y el piripipí, aunque después vamos a zafarnos con los alfajores) mientras yo lucho por secar las crines, que hace frío y no es cuestión de salir con el pelo húmedo y después pescarse una peste. Después va a tocarme cebar el mate y untar el pan con mermelada dietética . Es parte del trabajo en equipo, porque dos son un equipo, sepanlónnn. Y después caminar esas cuadras, entre dormidos y contentos, porque esta vez sí, esta vez vamos a laburar sabiendo que nos espera el alegrón de la victoria, aunque a esa altura no tengamos idea de cuán alegrón iba a ser el alegrón. Qué distinto al madrugón de hace dos semanas, cuando íbamos a cuidar los votos que ni en pedo iban a alcanzar, lo sabíamos, pero igual hay que ir, eso y no otra cosa hace un militante, qué joder.


Un día tranquilo el domingo. La fiscalía general de una escuela, para algunos significa como ser jefe de los otros. Para mí es un estar al servicio de los compañeros que tienen que apoyar el culo en esa mesa, diez, doce horas, según lo que lleve el recuento. Mierda que hay que caminar. Conseguir agua para el mate, ir a buscar los almuerzos, cebarles mate o prepararles un café, estar atenta a que se arme alguún quilombito, que por suerte no se arma, a disipar alguna duda de los compañeros fiscales o de las autoridades de mesa, siempre toca algún presidente/a que no tiene la más puta idea. Y al final, sumar toda la escuela, juntar las carpetas y llevar los resultados al comando, llevar las buenas noticias y encontrarse con más. Es una linda tarea la de fiscal general. Sí. Debo acá agradecer y felicitar a mis fiscales que fueron y son leones: Mónica, Guille, Eduardo y Gabriel. Es un orgullo haber trabajado con ellos.


El recuento es una joda. Después de tantas horas en los mismos metros cuadrados una ya se divierte con los fiscales de otras fuerzas (fuerzas es una forma de decir, por supuesto). Los del PRO me aseguraban que no iba a salir contenta ese día. A esa altura ya casi dan pena. Como la vieja esa que - me cuenta Mónica - después de poner el voto en la urna dice "a ver si así se va de una vez, ésta...". Lástima, doña. Nos va a tener que aguantar al menos cuatro largos años más. La pila de boletas azules, sube, sube maravillosamente. Esa pila verde asusta un poco, pero no tanto, estamos en la capital. Nos vamos de la escuelita sin saber todavía cuánto, cuánto tenemos, por favor. Acá, ganamos.


La llegada al comando nos regaló el cominezo de la dicha más increíble. Nos vamos para el Intercontinental. Llega el primer msj de mi hija: dice que cincuenta. ¡Cincuenta! Son pocas mesas, puede bajar, me dicen. Ma qué bajar, pienso yo, pero me callo un poco porque respeto la prudencia que yo no puedo tener.


Piedras y Moreno es una fiesta descomunal. Hay pantalla, va a hablar Ella. Ahí está, nos pide mesura. Saluda a los otros precandidatos, habla de Néstor, abraza a su hija. Afuera, otra vez a moco tendido. La escucho arrobada, como que no me despierten, por favor, este es mi sueño y lo estoy viviendo. Pero estoy bien despierta y es el sueño de muchos, de la mitad del país (y la pesadilla de otros). Cantamos la marchita, saltamos, lloramos, gritamos. Hay viejos peronistas, largos sesentas, que cantan con todo el peso de sus años. Hay un muchachón, ahí atrás, pelo largo, unas cuantas canas, que se restrega los ojos tratando vanamente de secarse esas putas lágrimas. Hay tipos con pibes a cococho. Hay una mujer que dice sí, sí, Cristina, como si estuviera en una celebración evangélica. Y sí, esto es un evangelio, es la "buena noticia" para todos los argentinos: tenemos Cristina para rato.


La caminata de vuelta al barrio, nueve de julio hacia abajo, es más difícil que sacarse la sonrisa. Vamos despacito, pero caminemos. Lo vemos a Pérsico, caminando, solo. Llegamos al barrio, pedimos comida, empieza el desfile de cadáveres por la tele. La jornada no podía ser mejor, el futuro está acá. Vamos a festejarlo con ganas.


Es miércoles ya, voy terminando el posteo y el domingo no se me va del cuerpo. Hoy es 17 de agosto y anoche la Sole cantó una bellísima versión del himno, mitad zamba, mitad malambo. Se me ocurre que aquel general mestizo que fue el primero que soñó la Patria Grande debe estar muy muy orgulloso de esto que estamos haciendo.


He dicho.








jueves, 11 de agosto de 2011

LA HUMILDITA Y EL GAUCHITO GIL

"No voy a hacerme la humildita, la chiquita" dice la que tildan de soberbia, arrancándonos la sonrisa cómplice en medio de tanta emoción. Ya había arrancado fuerte la tarde. La entrada del Chivo Rossi desató una ovación reivindicatoria que desdijo auquello de que el peronismo no quiere a los perdedores.


Ella entra en medio de los papelitos. Entra y se adueña del espacio, del tiempo, de nuestros ojos, de nuestros corazones. Ella escucha a Amado que le dice que siempre va a votar positivo. Ella va hacia el atril, canta apesar de las bombas y los fusilamientos los compañeros muertos los desaparecidos no nos han vencido. Ella canta, canta.


Ella habla tranquila, entre compañeros. Se sabe querida, contenida, admirada. Nos habla de amor, nos cuenta del corazón de Néstor tan grande que le estalló el pecho por cuidarla, por defenderla, por quererla. Por quererla, dice, y a una - que es una romántica empedernida- se le caen los mocos sin remedio, mal. Ella nos habla del País que construimos, del orgullo por nuestra educación pública, del mundo que se cae a pedazos y nosotros tan campantes, de los sueños de Néstor, de su familia, de las turbulencias que tuvo que pasar, de Néstor otra vez, que debe estar más tranquilo ahora. Ella habla serena y emocionada, habla con los ojos húmedos. Ella es enorme, sencillamente.


Yo la miro en medio de los mocos irrefrenables. Lloro a baldazos y me pregunto qué tiene esta mina que me puede, que me mata. Cómo hace. Es una presidenta. Es mi presidenta y parece que fuera mi parienta, una prima muy querida, mi hermana. La miro y pienso en mi hija, en la Patria que le estamos dejando y es esta mina que está ahí, en el escenario, quien se pone al frente de la lucha, llenando todos los espacios de combate. Un combate de amor que persigue el último objetivo de un Pueblo feliz y una Patria grande.


La miro y me pregunto cuándo hubiera pensado yo que iba a emocionarme así con un gobierno. Cuándo se me ocurrió la peregrina idea de que un gobierno nacional iba a retomar las históricas banderas que me legó mi viejo y las iba a hacer política de estado. Cómo iba a suponer siquiera dormida que alguien iba a reparar, de a poquito pero firmemente todo el daño que se ha hecho a nuestra Patria, a nuestro Pueblo, a nuestros pibes, a nuestos viejos, a nuestras mujeres. Y les iba a dar un Futuro.


La miro y no entiendo de dónde mierda saca tanta fuerza, tanta entereza en medio de su dolor, en medio de los embates impiadosos de los hijos de puta de siempre. Y encima nos dice que no nos enojemos con ellos, que no entienden. Y la verdad es que entienden, pero ella levita a quince centímetros del suelo, está por encima de todos. Y ellos lo saben, puta que lo saben. Pero el odio le hace más daño a quien lo emite, dice ella, y se los lleva puestos una vez más.


La miro y sé que soy una privilegiada, somos privilegiados por tener esta presidenta. A mi lado, el Ga, con su nudo en la garganta y sus lágrimas que se seca de vez en cuando, también lo sabe.


Ella termina de hablar. Dar es dar, canta Fito y ella baila, en medio de su dolor, ella baila, puta madre. Qué mina.


Detrás de mí, dos muchachones grandes, de impecable traje, tienen los ojos húmedos. Un par de filas más atrás, dos tipos grandes, campera, pinta de laburantes, cincuentipico largos, la miran. Serios, como reconcentrados. Me pregunto qué es lo que están pensando. Seguramente ellos tampoco pueden creer lo que nos está pasando. Seguramente llevan en sus cueros las heridas de los sueños destrozados, que hoy reviven y se pueden palpar.


El acto terminó. Nos vamos quedando para verla hasta último momento. "Si mi Presidenta no se va, yo tampoco" dice el Ga y me enamora más. No lo sabe, no se lo cuenten.


Hay una valla al costado de la platea. Un compañero nos dice que ella va a salir por ahí. Primero no creemos, pero ahí está Ricardo Foster, que no se mueve. Y hay muchos monos ahí dentro del corralito, disculpen la palabra. Y ahí lo veo al fotógrafo presidencial, oséase. Esperemos. Van saliendo los ministros, los gobernadores. Ahí está el Coqui, no fue de vice esta vez, le pongo una ficha para el 2015, me gusta. Y alli viene. Ella.


Se va acercando y saluda uno por uno a todos los que estamos detrás de la valla. Yo estoy rodeada de hombres. Ella me ve, creo que reconoce que soy la única mujer en cinco metros a la redonda. Viene, me saluda, un beso. Un beso a mi presidenta, semejante mina, puta madre. Se me esta yendo y yo tengo en la mano la estampita del Gauchito Gil que llevo siempre en mi billetera y saqué para dársela, como lo más propio que tengo. Se me está yendo y le agarro la mano, se la abro y le pongo la estampita. Ella registra, mira su mano, mira la estampita, y lo reconoce. Sabe quién es el Gauchito. Se le humedecen los ojos y me mira, agradeciéndome. Porque ella es del Pueblo, es así, humildita.


He dicho


jueves, 4 de agosto de 2011

OBISPO DEL PUEBLO

A LA RIOJA QUERENDONA


En cada chaya escondes tu dolor hecho harina y albahaca...
los del puerto te han amordazado para que no grites...
ya tus tientos se cortan y caen tus machetes;
solo te quedan ranchos tristes...
y tierra caliente.

Los de afuera, Chango, te han robao' las vacas;
tu Tata ha quedao' solo... y la Mama un recuerdo;
el Estargidio se fue lejos, a juntar petróleo
allá en Comodoro... rumiando nostalgias.

Y a la Rita la llevó el patrón para que lo comediera,
dicen que en Buenos Aires donde todo es mentira;
tiene que hacer de todo, aunque no lo pueda,
total es riojana, lo mismo que... ¡nada!

Pero el sol está sangrando
allá en Los Mogotes,
y en La Cueva de adentro se oyen galopes;
se acercan pasos por los caminos llaneros
y El Chacho amanece con sus montoneros.

Y por La Quebrada
que le dicen de Chusquis
unos lloros del cerro se gritan contentos;
hay olor a racimos y a vino nuevo,
y Don Aurelio ya calienta la pava en el fuego.

¿Por qué no quieren que diga lo que siento...
es que es mentira hablar del silencio...
no escuchan el grito de los de tierra adentro?

Somos, nosotros, porteños...
es fiero ¡si vieran lo que yo siento!
Quebradas y llanos... cansados y sedientos...
el alero del rancho se lo llevó el viento,
dicen que anoche silbando el silencio...
¿No escuchan el grito de los de tierra adentro?


Mons. Enrique Angelelli

Asesinado el 4 de agosto de 1976

lunes, 25 de julio de 2011

LA DIGNIDAD

La derrota pesaba en la cara del Chivo. "Espero que sea digno" me dije mientras se acomodaba en el estrado y, una vez más, el Chivo Rossi no me defraudó. De hecho, primero me conmovió, y después me dio un profundo orgullo.

La derrota es una instancia jodida para el militante. Se apelotona en la lengua, empasta la boca, sabe a bacalao podrido. Y uno puede reaccionar ante ella de muchas maneras, no siempre sanas, no siempre honestas. Un militante de verdad abraza la política con el objetivo supremo de mejorar la vida de su Pueblo, entonces la derrota duele porque lo que en verdad duele es no poder transformar esa realidad de la gente que debe, debe estar mejor y nosotros sabemos qué políticas implementar para que eso suceda. A veces pasa que la derrota jode tanto que nos deprime. Otras, sencillamente la negamos y nos colgamos de datos pelotudos para hacernos creer que no está, que podemos seguir como si tal cosa.

La derrota es el sueño que se diluye, el futuro que se escapa, y hay que tener unos cojones así de grandes para aceptarla con dignidad, con esa dignidad apesadumbrada pero sólida que se veía en el gesto denso y fatigado, en la voz apagada, en la mirada brumosa de Agustín Rossi. Hay que tener unos cojones así, digo, para pararse ante los muchachos y decirles "perdí, trabajé para un resultado mejor, pero perdí". Hay que ser un hombre profundamente convencido de lo que es lo correcto para dar un discurso absolutamente político en estos días en que parece haber llegado la era de la boludez, cuando en otro bunker alguien festejaba su irrupción antojadiza en la provincia como quien se recibió de perito mercantil, con "lo vago, la negra, el oreja". Faltaba el huevo y la harina.

No me hubiera gustado estar en los zapatos de ese hombre anoche, no. Pero ese hombre, desde sus zapatos, hizo lo que un peronista de verdad hace: SE HIZO CARGO. Sin vueltas, sin disimulos, sin excusas. Se hizo cargo de la derrota, habló de la política como herramienta de construcción colectiva pero se puso al hombro la mochila de la derrota. Y por si esto fuera poco, se sonó los mocos, se calzó las botas, y se dispuso a seguir en la pelea. Un soldado. Un hombre para mostrar a nuestros hijos, a los pibes que recién empiezan, a los que por ahí se creen que porque llegaron a la política en un momento de efervescencia y de éxito todo el tiempo va a ser así. Un hombre para que se avergüencen un poco los otros, los que se cuelgan de cualquier oficialismo y huyen como ratas ante el primer revés.

Esto, que queremos enseñar a nuestros pibes y que hoy encarna el Chivo, se llama DIGNIDAD.

He dicho



lunes, 18 de julio de 2011

EN VIVO Y EN DIRECTO LA APASIONANTE VIDA DE LA VACA

Parece que el tierno animalito es el bicho más famoso del orbe. A fin de cuentas, nos da la leche, de la cual sale el queso, la crema, el dulce de leche y no sé cuántas cosas más que engordan como la puta madre, y si no engordan no tienen gusto a nada.


Debe ser eso, digo, mientras miro embelesada cómo la vaca me mira en vivo y en directo desde la Rural, por las cámaras del maldito multimedios que supimos conseguir, y la vaca come, mira a la cámara, capazmente caga y la cámara no la toma, y capazmente duerma y la cámara por suerte también.


Debe ser eso, digo, y pienso que, en fin, somos el granero del mundo, y acá hemos sabido tirar manteca al techo y llevarnos la vaca (antes de que saliera en cámaras) a las uropas, y que la Argentina tiene forma de bife de chorizo (cuando era chica pensaba que el bife de chorizo era sencillamente un chorizo aplastado y hecho a la plancha), y que no ahorre sangre de gauchos que eso... no eso no.


Debe ser eso, y que cuando no haya más alimentos nosotros vamos a ser los salvadores de la tierra porque todos los países van a mirar al culo del mundo (oséase acá) porque este país es un vergel en el que se te cae un botón al suelo y sale una planta de trajecitos sastre.


Debe ser eso, que Argentina vive del campo y que el campo es el sector que más aporta a la renta nacional, sí, debe ser eso, debe ser eso.


Debe ser eso, que nuestro destino es vender vaquitas y soja, y comprar absolutamente todo lo demás, hasta las cucharitas, como en tiempos anteriores a Perón, cuando las cucharitas eran inglesas, según me contaba mi viejo.


Y debe ser eso lo que debemos enseñarles a nuestros pibes, que lo más importante que tenemos son las vacas como esa que sale en la tele y que ya te voy a llevar a ver a la Rural ahora en las vacaciones, que hasta por ahí tenemos suerte y algún periodista te engancha para hacerte proguntas pelotudas del tipo ¿y vos qué venís a hacer acá? y salís en la tele igualito que la vaca.


Debe ser eso, porque si no, no me explico cómo carajos es que en el maldito multimedios hablan tanto de la Rural y en la versión digital del pasquín NO mencionan Tecnópolis entre las 30 salidas para hacer con los pibes en vacaciones y TAMPOCO informan que hay micros gratis desde diversos puntos de la capital y el GBA.


Por suerte en Canal 11, canal 9 y canal 7 hicieron buenos informes sobre Tecnópolis, que si no, los que no tenemos cable estamos fritos. Como una milanesa de vaca.


He dicho

viernes, 15 de julio de 2011

POR QUÉ SERÁ...

Comparto esto que escribió mi amigo Oscar Canabal...




Por qué será.

Es lo que me pregunto.


Por qué será que me importa el resultado de una elección si a mí no me afecta para nada.


Por qué será que me importa el estado de los hospitales públicos si yo no los uso, tengo Osde 410. Y los que tengan que usarlos que se jodan, que hagan cola para que los atiendan. Si además los que usan los hospitales son paraguayos, bolivianos, de Avellaneda, de Morón, gente de la provincia, que para muchos de los que vivimos en la Capital son lo mismo que los paraguayos, los bolivianos y que ni siquiera pagan impuestos en la ciudad.


Por qué será que importan las escuelas si no tengo hijos y debería ver toda inversión en educación como un gasto inútil. Inclusive los subsidios que dan todos los gobiernos a las escuelas privadas. Que los que mandan a sus hijos a esas escuelas que paguen fortunas, total a mí qué me importa. Y si no pueden pagarlas que manden a sus hijos a la escuela púbica y se mueran de frío, total, a mí qué me impota.


Por qué será que me importa el estado del tránsito, ando en una moto BMW y a los embotellamientos los paso por el costado, con mucho estilo claro está, y los pozos no me importan, la moto es todo terreno. Y los que andan en bondi que se caguen, y los que andan en auto lo mismo. Que se jodan, que lo dejen en la casa y que viajen como puedan, en los 40km de subte nuevos o a pie. Total a mí qué me importa. Además la mayoría de los que vienen en auto a la Capital son de la Provincia, y me pregunto, ¿no deberían pagar un canon para usar nuestras calles que ellos rompen? Si tienen plata para pagarse un auto nuevo tendrán plata para pagar un peaje por usar las calles de la Capital. No sé, una idea nomás. Porque nosotros acá en la capital pagamos nuestros impuestos para usar las cosas que son nuestras.


Por qué será que me importa que el acceso a los bienes culturales sea para todos si cuantos más brutos haya a mí me conviene. Son más fáciles de "llevar", que sigan en el pan y circo y que no jodan. Para qué avivarlos, para que después reclamen? No, que sigan ahí, que coman y beban y tengan mucho miedo. Y consuman lo que se les vende, que para eso tengo una agencia de publicidad.


Por qué será que me importa ser coherente si la la mayoría no lo es. Alaban la libertad de un peruano como Vargas Llosa a decir lo que le plazca y censuran a un argentino como Fito Paéz a ejercer la misma libertad. Además el peruano ni siquiera vive acá. Qué tiene que venir a hablar acá.


Por qué será que me importa que los medios digan la verdad si mis opiniones me las formo solito, leo todos los días el Washington Post, el New York Times, el Guardian, Le Figaro, Le Monde, El País y el Corriere della Sera, todo por internet y cómodamente en mi casa. Que al resto los opinen como quieran, si yo estudié inglés, francés, portugués y me rompí el lomo para aprender, que hagan lo mismo que yo o que se jodan. Total si a mí no van a influir así nomás. Total, para saber lo que pasa acá veo la BBC o TV5 que sí son medios serios. Por eso tengo cable.


Por qué será que me importa lo que se haga con la basura, si como dije yo no tengo hijos y si se jode el medio ambiente por no reciclar a mí no me cambia la vida. Cuando esté todo realmente jodido yo no voy a estar en este mundo.


Por qué será que me importa que todos los que vivan en esta ciudad tengan una vivienda digna si yo tengo mi propia casa y por cierto es muy grande para dos personas y está en pleno centro y cada año que pasa vale más y más. Si los demás no tienen nada será porque no la yugaron como yo. Será porque acá, dicen, nadie quiere trabajar.


Por qué será que me importa que se juzguen a los genocidas y a sus cómplices si a mí, ni a nadie de mi familia, nos tocaron un solo pelo. Si a los que se metieron en política los masacraron que se jodan, quién los mandó a meterse, y si los familiares ahora andan reclamando los hubieran cuidado antes, que ahora no lloren.


Por qué será que me importa a quién se elija si la política no sirve para nada, los gobiernos no tienen nada que ver con la economía, es puro viento de cola y de última para eso tengo pasaporte europeo y viví en Francia cuatro años (Francia nunca se va a ir al cuerno como Grecia y España) Si se va todo al demonio acá me rajo y listo.


Por qué será que me importan todas estas giladas si yo vivo fenómeno?


Será porque crecí en un hogar de laburantes y no reniego de mi clase.


Será porque estudié en la escuela pública, en la universidad pública y me siento en deuda con el país.


Será porque me jode la injusticia.


Será porque mis viejos son inmigrantes y sé lo que es la discriminación.


Será porque viví casi 9 años en Europa y vi lo que es el desprecio hacia el que no pertenece.


Será porque creo que además de trabajar muy seriamente y de formarme siempre considero que tuve mucha suerte, y que la suerte no es pareja para todos.


Será porque me duele la injusticia.


Será porque no creo que el victimismo sea el camino.


Será porque no me da lo mismo que ganen los que hacen un culto de la liviandad y del desprecio al diferente.


Será porque creo que a los tibios los vomita Dios y que los hipócritas que odian todo lo que huela a igualdad arden, hoy, en sus propios infiernos, y ahí se retuercen impotentes, festejando batallitas de una guerra que a la larga jamás van a ganar.


Será.

jueves, 14 de julio de 2011

YAS TÁ...

Yas tá, ya pasó, sana sana culito de rana, decía mi madre (en realidad decía colita pero a mí me gusta más culito) cada una de las muchisísimas veces que yo aparecía llorando con un bruto raspón en la rodilla, porque me había hecho bosta contra el suelo, sea porque ese árbol estúpido no me había sostenido o los patines de rueditas anaranjadas habían sido ineficaces. Y me mandaba el merthiolate y soplaba, soplaba. Laputaqueloparió con el merthiolate.

Una sensación parecida tengo desde la derrota del domingo. Algunas cosas aprendí desde aquellos -no tan lejanos, che- años de mi infancia. En principio que sí, hay que llorar, hay que berrear. Un poco. Los segundos necesarios para entender que no es que el árbol no te sostuvo, si no que metiste la pata mal.

El domingo, después del bajón de ir viendo, uno a uno, todos los sobres de mi mesa, después de la maldita planilla, después de que el 47 y la charrasca me golpeara la cabeza, después de la primera pasada por el NH, la pasada por el comando de la comuna, otra vez al NH para ser una de los diez o quince militantes que vimos salir al candidato y lo aplaudimos, después de todo eso, digo, que fue la berreada, la puteada, la incomprensión, me soné los mocos y encaré la botellita de merthiolate.

A prosópito no entré en las redes sociales. Supuse que iba a ser una gran puteada general. Occcvio. La primera reacción. Está bien. Es lo que uno hace cuando se da un porrazo. Tonce, era previsible que hasta se saliera a hablar pestes del famoso "electorado porteño", una entelequia que no llegamos a comprender en su compleja totalidad.


Al otro día empecé a leer a los compañeros, y encontré algunos escritos como el de Mendieta y el de El Marquesito, que echaban algo de luz sobre el asunto, entre tantos otros que también lo hicieron.


Es legítimo y hasta saludable cuestionar la voluntad popular, siempre y cuando se haga para intentar comprenderla, para asirla, y -sobre todo- para preguntarnos por qué no nos eligió, qué estamos haciendo mal, qué error estamos cometiendo, sea en la comunicación, en la logística de campaña, en el discurso y su llegada a "la gente". Qué es lo que no entendimos. Autocrítica que le dicen.

Según mi escaso entender, desde hace muchos años ya, cambió sustancialmente la sociedad argentina y -sobre todo- su forma de dejarse convencer. Y esto incluye las propuestas políticas y por supuesto también a los candidatos. El que hizo punta en una nueva forma fue, sin dudas, don Raúl Ricardo, inaugurando la era de las campañas manejadas por publicistas, en la que un candidato se vende cual gaseosa. No digo que es lo mejor, digo que es lo que hay. Y digo que es lo que resulta, sobre todo cuando no hay una gestión contundente para mostrar. Macri lo llevó al paroxismo. Y le resultó. Como a De Narváez el alica-alicate.

Nosotros, tal vez por un exceso de convicción en cuanto a que lo que pensamos, decimos y hacemos puede comunicarse eficazmente de manera tradicional, nos quedamos ahí. No digo que debiéramos haber repartido globitos ni poner a Filmus a decir boludeces o a bailar como un espástico, no. Digo que evidentemente debiéramos haber sido un poco más modernos y más direccionados en la comunicación.

Otra cosita que me parece es que no era muy eficaz esto de pegarse tanto con la Nación. Lo decía yo a algunos compañeros cuando empezó a hacerse evidente que Cristina tiene una alta intención de voto en la capital, y que Macri también. Nunca me resultó descabellada esa idea. La "gente" de la capi opera de esa manera. Se cree que reparte poder, y eso no está del todo mal. La "gente" está bien con Cristina, ve que las cosas andan mejor, pero no quiere un delegado del gobierno nacional. Y Filmus parecía un delegado. Al menos el discurso trasuntaba eso.

Mi amigo Oscar Canabal, brillante publicista, lo expresa de esta manera: "Los porteños tienen, como todos los electorados, características particulares, y Filmus no tiene esas características. A eso sumale una estrategia de comunicación pésima. Y en consonancia con esa estrategia la campaña publicitaria fue realmente mala. Es de locos decirle a un distrito que pretende ser "independiente" como éste, decirle que te vas a pegar 100% al Gobierno Nacional. Y eso es lo que hizo el FPV. Muchas veces ser tan obsecuente juega en contra". Sigue diciendo mi amigo Oscar: "Por eso, no hay que enojarse con la gente, un candidato se empaqueta y se vende como se vende una Coca-Cola, ahora vos podés vender cualquier cosa, también le hacen publicidad al Glifosato y es veneno puro". Macri. En fin...

Hasta acá, parte del merthiolate, debería haber más. Pero después, nomás. Ahora hay que ponerse los patines de ruedita anaranjada de nuevo y salir a jugar, siempre hay una veredita que no exploramos, que no transitamos. Ahora queda la segunda vuelta. Los números no dan, no dan. Estamos más bien en el horno, si pensamos que el 3% que votó a la cejuda seguramente va a votar al niño Maurizio. Con eso le alcanza.

La única posibilidad, creo humildemente, es salir a buscar el voto de ese casi 30% que el domingo se quedó en su casa. Salir a conquistar esas voluntades. No digo enamorarlos, al menos atraerlos. Es el último resquicio por donde puede colarse la probabilidad de revertir el resultado del último domingo. Y si no lo logramos, el señor ese de la foto va a ser otra vez jefe de desgobierno de nuestra amada y odiada ciudad.

Vamos a ir a la segunda vuelta. No sólo porque lo dice la ley. Vamos a ir porque tenemos orgullo, porque tenemos dignidad. Porque nuestros hijos tienen que saber que vamos a dar la pelea, eso es lo que tenemos que enseñarles, que soldado que huye no es soldado, es desertor. Y que si hay que morir, debe ser con las botas puestas.

He dicho.

miércoles, 6 de julio de 2011

YO QUIERO UN CUERVO DE JEFE DE GOBIERNO

Cuerva y peronista. Así me hizo mi viejo. Debo decir, en rigor de verdad, que ambas condiciones me han traído más decepciones que alegrías en mis casi 45 años... pero cuando han traido alegría... ¡que fiesta, mi diossss!


Ayer estuve en la manifestación azulgrana frente a la legislatura porteña por la restitución histórica del predio que ocupara el viejo y querido Gasómetro, hasta que las garras infames de la dictadura hundieron su mugre y el intendente de facto Cacciatore (el mejor intendente, según el preclaro niño Maurizio) nos afanó literalmente nuestra cancha, saqueo que fue completado en el 85, cuando el Concejo Deliberante cambió la zonificación para permitir el aterrizaje de Carrefour.



La historia es conocida pero no es el punto central de mi posteo. Andaba yo con mi piojita enardecida de fervor sanlorencista (también en esto cumplí, viejo), saltando con Vicentico y el cantante de La mosca, que nunca me acuerdo cómo corrrcho se llama, gritando como desaforadas las dos, pura sangre popular, sangre azul y roja, los muchachos de la Butteler, las mujeres con los pibitos en brazos, todos alborotados, reclamando justicia, emocionándonos con las palabras de Scotta, viéndolo a Rendo, recordando al Nano Arean, silbando contundentemente cuando en la pantalla gigante aparecía la foto de la junta militar, volviendo a silbar cuando aparecía en la misma pantalla el border que tenemos por jefe de gobierno, balbuceando infructuosamente algunas palabras inconexas para no comprometerse a nada, aplaudiendo cuando aparecía Filmus, conocido hincha del Ciclón, empeñándose en devolver el predio a sus legítimos dueños.



La hinchada de San Lorenzo tiene algunas cosas claras, me dije. Tal vez porque el Ciclón es el club que une a varios barrios (Boedo, Pompeya, parte de Parque Patricios, Soldati, Lugano, Bajo Flores) de reconocida impronta peronista, barrios que sufrieron la golpiza de la dictadura en su propia carne. Y encima el afano del Gasómetro. De ahí el odio visceral a la dictadura. Al niño Maurizio sencillamente no lo bancan por ser el dueño de Boca, y por atorrante, y por mentiroso, y por deberles las viviendas, y porque tiene las escuelas hechas mierda, y porque los hospitales están para el culo, y porque en el Borda los internos se cagan muriendo de frío, y porque reivindica a Cacciatore, y porque los mandó a apalear en el Indoamericano, y una larguísima lista de porqués.



El domingo, tenemos oportunidad de revertir la historia de nuestra ciudad. Yo, por peronista, quiero que el Proyecto Nacional llegue con sus brazos reparadores a esta ciudad que amo. Y por cuerva recalcitrante, quiero que mi próximo jefe de gobierno sea cuervo. Alegría y justicia para el Pueblo.



He dicho

miércoles, 22 de junio de 2011

LA CUESTIÓN DEL VICE

"No creo que me convoque a mí para vicepresidente" balbuceó el jefe de (des)gobierno porteño cuando lo encararon para preguntarle su opinión sobre la confirmación de la candidatura de mi Presidenta. Y no, no te va a convocar, no te hagas el gracioso que te queda francamente para el orto.



Después de la alegría de ayer, estamos con la intriga de quién será la otra pata de la fórmula. Y acá viene la caterva de especulaciones, análisis sesudos, cotejos, consejos a Cristina: que tiene que ser del palo, que mejor que sea un aliado, que aporte votos, que no importa los votos que aporte, que un gobernador aliado, que un gobernador peronista, que alguien de afuera pero cercano, que alguien de adentro que sea probadamente leal, que pito y que flauta. Como si Cristina necesitara consejo, como si no hubiera demostrado sobradamente que sabe bien lo que tiene que hacer.



La Rama Pendenciera de Aluvión Zoológico lo quiere al Coqui de Vice. No lo pretende desde ningún análisis político ni desde arriba de ningún banquito de tres patas. Acá bancamos al Coqui por el Chaco, qué joder. Porque es el gobernador de una provincia que siempre fue como la parienta pobre de las demás. Porque Chaco merece más, sí. Porque tiene una riqueza cultural que pocos conocen, porque puso mucho muertos en Malvinas, porque lleva demasiados años postergada. Y porque hay allá tantos amigos queridos, tantos peronistas de ley, tanta gente buena que merece estar representada en la Nación por este tipo de ojos tan chaqueños, de hablar tan chaqueño, de un estar tan chaqueño.



Bueno, eso. No es una recomendación, una sugerencia, ni un consejo, ni una propuesta. Es casi casi un pedido. Acá lo queremos al Coqui de Vice, che Presidenta.


He dicho.

martes, 21 de junio de 2011

ERA CUESTIÓN DE INSISTIR...

El mensaje llegó por txt, cuando estaba terminando de conducir un acto donde se le entregaban los diplomas a chicos y chicas, gente grande, humilde, de Soldati que terminaron su secundario a destiempo. Justo estaba yo pensando cómo había cambiando esta Patria, cuando uno de los profes me contaba que uno de los alumnos había llegado a estudiar siendo cartonero, que la primera vez había ido al cens sin bañarse, y hoy estaba de traje recibiendo su título. Ahí me llegó el msj: "Al fin te hizo caso".

Yo sabía, lo sabía, lo esperaba, lo deseaba con todo mi corazón, como millones de argentinos. Ella no nos podía fallar. No nos falló nunca. En medio de su dolor, siguió trabajando, en medio de los embates infames de la oposición, siguió de pie. En medio de los rumores de pedidos de su hija, de desgaste, fragilidad de salud, y demases pelotudeces que se han dicho en estos días, los dejó con el culo pal norte. Y lo dijo. Al fin me hizo caso, je.

Atrás quedan las predicciones afiebradas de la gorda virulenta, el ex narcogobernador, y toda la cohorte de imbéciles que la pretendieron débil o estresada, el pedido del Dr Mariano para que no se presente. Ya mismo están quedando atrás los manotazos desesperados de los demás candidatos que hablan del abuso de la cadena nacional, de que es para ocultar lo de Shocklender, de su ambición y su apetito de poder.

Por delante quedan la militancia, el trabajo, y, mal que les pese a todos ello, CUATRO AÑOS MÁS DE GOBIERNO PERONISTA.
He dicho.

DIGAMOSELO

viernes, 17 de junio de 2011

PAÑUELOS


Decir San Pablo era referir a una de las villas más peligrosas de la zona norte. A veces pasaba con el 720, creo que era, y cierto escalofrío recorría mi espalda adolescente. No era prejuicio: de allí, de esa villa, era la bandita que asesinó a Sandra y a Luis, dos compañeros míos de secundaria, allá por el 83. Cuando mi hombre me contó que iba a ir a San Pablo, realmente temí por él. La San Pablo sí que es peligrosa, tené mucho cuidado, por favor.

El tipo vino y me contó que hay bonitos edificios, que la gente anda contenta, que no bancan delincuentes, que las casas están cuidadas. La puta, dije. Esa no es la San Pablo. O al menos no es la que era.


Después, que iba a Garrote. Ufff... yo viví a pocas cuadras. Una apuraba el paso cuando agarraba la avenida Italia, casi llegando a Carupá. De hecho hasta me perdí de alquilar un hermoso chalecito con jardín que estaba a muy buen precio, justamente porque estaba muy muy cerca de Garrote, y yo sola con una nena chiquita...no daba. Ahí sí funcionaba el prejuicio, porque nunca supe más que lo que se decía en el Tigre. Lo cierto es que lo que se veía era francamente desolador. Estoy hablando de finales de los noventa, cuando las villas en el conurbano crecieron de modo exponencial, y la miseria se hacía cada vez más patente, más obscena, más ofensiva, más inmoral. En medio de esa miseria vivían en la villa el Garrote. Ahora no, me dice. Al menos no así.

"Yo te digo, Patria mía, que el Chaco también está..." cantaba el negro Zitto Segovia antes de que se lo llevara el río en aquella tarde del 89. Y el Chaco estaba, olvidado, postergado. Pero estaba. Cinco años viví en mi amado Chaco. Algunas veces tuve que ir al hospital. El Perrando era uno de los dos hospitales chaqueños con cierta (cierta) complejidad. Había que ir a las tres de la mañana para conseguir un turno, porque se venía la gente desde el interior de la provincia, de Formosa, del norte de Santa Fe. El otro hospital era el de Sáenz Peña, que atendía los pacientes que venían desde el Impenetrable, desde Santiago del Estero, un cachito de Salta, el oeste de Formosa... En el Chaco, si tenías una enfermedad grave y vivías en el interior y no podías irte a Resistencia, te morías. Así de fácil.

Ahora las viejas han hecho hospitales y centros de salud en el corazón del monte, más allá de Castelli y Pampa del Infierno. Miren el mapa. Eso es muy lejos. Eso es el interior del interior del interior. Casi no hay asfalto, casi no hay nada. Sólo gente que trabaja de sol a sol, en la cosecha, si la soja no se comió el algodón, o haciendo carbón, o construyendo por cincuenta guitas los muebles de quebracho que en la Av. Cabildo cuestan fortunas. Esa gente, abrasada de viento norte, mordida por la pobreza y la enfermedad, ahora tiene cinco hospitales nuevos, uno en proceso y cuatro centros de salud también terminados. Y nuevas viviendas, muchas, no me puse a contar. El Chaco, sin dudas, tampoco es el mismo. Al menos no para estos hombres y mujeres que ahora tienen ahicito nomás un lugar donde atenderse cuando andan malos de la salud.

No creo que mucha gente tenga una real dimensión de lo que significa la obra de las Madres. Yo misma no la tenía hasta que me contaron, hasta que entré en uno de los departamentos de Castañares y dije yo quiero vivir en una casa como esta, con este pasillo grande y con una habitación para mi hija, y lugares para guardar cosas y bañadera, y estos pisos que se limpian re fácil. Yo misma no tenía idea hasta que me enteré de que en el Chaco estaban haciendo hospitales y le dije a mi compañero ¿vos sabés lo que es un hospital en el Impenetrable, donde la gente se muere de dengue o de diarrea?
Seguramente algunos malos bichos sí se dan cuenta. Por eso atacan impiadosamente, por eso ensucian y señalan, montados sobre la traición flagrante e ignominiosa de dieciséis tipos que cometieron uno de los peores pecados. Esos malos bichos que asientan sus reales sobre nuestra sangre, esos malos bichos que creen tener comprada para siempre la impunidad, esos malos bichos que fueron cómplices cuando no ideólogos de la masacre del Pueblo, esos mismos malos bichos lavan su culo estrepitosamente sucio con las aguas malolientes de la traición de una banda de delincuentes no muy diferentes a los que antes se guardaban en la San Pablo.

La gente que me conoce sabe que yo he tenido grandes diferencias con Hebe. Diferencias políticas e ideológicas. En su momento, estas diferencias me llevaron a alinearme con Fundadora. Sigo ahí y ahí seguiré, pero eso no me impide ver que hay que defender lo que hay que defender.

Los tiempos han cambiado. Hebe cambió. Nunca pensé que la iba a ver por la tele leyendo fragmentos de "Mi Mensaje". Nunca pensé que los brazos en alto en un acto de Hebe iban, mayoritariamente, a terminar con los dedos en ve. La Patria ha cambiado. La mirada del paraguayo que trabaja en Castañares, la salud de los gurises chaqueños, la esperanza de los pibes de Garrote, el modo en que cualquiera puede caminar por la San Pablo. Todo cambió. Y eso es lo que saca de sus casillas a quienes quieren que creamos que todo está igual, o peor. No lo van a permitir así nomás, no. No van a permitir que el pobre viva dignamente y sepa que tiene ese derecho, que levante un poco la nariz. No van a permitir así nomás que sigamos construyendo futuro, fundando otra vez la Patria, siendo protagonistas.

Bancar a Hebe es bancar a todas las Madres. Y en ellas, la lucha de todos los organismos, la política de derechos Humanos, la memoria de Néstor, ea historia esta que estamos escribiendo desde hace tan poquitos años. Bancar a Hebe es bancar a Cristina y bancar a Cristina es ir por más. En todo lo que sembremos, estarán los Pañuelos.

He dicho

(Y por si les quedan ganas de más, no estaría mal una vueltita por acá)












jueves, 14 de abril de 2011

lunes, 11 de abril de 2011

ANDÁ PARA ALLÁ, MOCOSO DE MIER...!!!


Él dice que es un posteo medio bobito, pero a mí no me parece. Buó, puede ser que no sea muy objetiva, yo... (y el posteo tampoco). Vayan y mirenlón. Después me cuentan.
Qué bueno es que otros laburen cuando una ta ferma...

sábado, 2 de abril de 2011

CHARLA DE ECONOMÍA EN VIVO Y EN DIRECTO


Para ver onláin la charla sobre el Modelo Económico K organizada por HUINCA, ahora que estamos re tecnologizados, hacer click acá


CHARLA DE ECONOMÍA EN VIVO Y EN DIRECTO


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viernes, 1 de abril de 2011

PARA SABER MÁS DEL MODELO ECONÓMICO K

HUINCA organiza una jornada re pipí cucú, con charla sobre Economía nacional y popular, presentación de próximos cursos, musiqueada posterior y un cierre a todo culor con empanadas y vino baratitos baratitos. La cita es mañana sábado, a las tres de la tarde, en Gregorio Aráoz Alfaro 246, Cabasssshito, ahí a la vuelta del parque Rivadavia, yendo por Campichuelo. Una tarde fetén feten pueden pasar. Como diría Dolina, ¡Nadie puede dejar de faltar!

¡¡¡Los esperamos!!!

jueves, 31 de marzo de 2011

NO LO ENTERRAMOS, LO SEMBRAMOS (Crónica de un 24 de marzo diferente)






“A Néstor Kirchner no lo enterramos, lo sembramos”. Las palabras de Taty retumban en las primeras sombras de la noche que se desliza en el aire haciendo manifiesta la presencia contundente de aquella figura desprolijamente enorme que la muerte no pudo vencer, justamente en aquella plaza donde se agolpó su Pueblo a llorarlo y vitorearlo.

Néstor está tan presente en esta jornada que comienza –para mí- con la reunión previa en Familiares, tres de la tarde, recibiendo las instrucciones del día, papeles y más papeles, adhesiones, consignas, hoja de ruta, presunción y no seguridad de horarios, porque primero está la marcha de los troskos y esperemos que cumplan el pacto y despejen la Plaza a la hora señalada.

Salgo de Familiares con Orlando, Nora se nos va a unir más tarde, cuando termine su programa en la radio. Caminamos desde Congreso a la 9 de Julio en medio de banderas rojas, ni una sola bandera argentina, mirá qué cosa. La avenida más ancha del mundo está hasta las manos, atiborrada de gente que espera el paso de la otra marcha.

Los troskos son muchos. Diríase que están todos los troskos de la Argentina. Ni uno menos. Pasan entre nosotros gritando consignas busconas. Vienen un 24 a gritar contra el gobierno que está metiendo en cana a todos los milicos. Así de ubicaditos son. Pickle en pan dulce. Que a Mariano Ferreira lo van a vengar con la lucha, dicen. Habría que a avisarle a la loca de la voz de pito que Pedraza está en gayola. No sé, digo, a lo mejor no se enteró. Gritan contra Cristina, la comparan con la dictadura. El Pueblo sólo los rechifla, con los dedos en ve. Pobres troskos, ya no sirven ni para provocar. Se quedaron con las ganas de regalarle a Clarín la tapa de los incidentes.

A Orlando lo pierdo al toque. Se zambulle en La Cámpora como un pibe en una caramelería. Veo una piba con su remera: “Yo lo ví bajar los cuadros”. Mi hija va llegando. Mi hombre me da el último beso del día, creo. Me voy con Nora para la Plaza, a hacerle la pata a Ana que está sola aguantando el escenario. Por el camino va explotando el celular. Estamos acá, estamos allá, van diciendo los diferentes compañeros. Néstor está tan presente. Me lo cruzo a Mendieta. Orgullo me da ese tipo, que labura silenciosamente por el Proyecto sin tirarte con ningún peronómetro. Msj d txt: Donde estás. Acá sólo escucho a un forro que putea al gobierno. Rpta: Boludo, te metiste en la marcha troska, nosotros no salimos todavía. Que lindo encontrarlo al Krencha, y recordar esa tarde sentados en la escalinata del monumento de los Dos Congresos, escuchando cómo se terminaba la impunidad en la Patria.

Nora es una maestra abriéndose paso entre la gente. Yo con mi hija y su amiguita a cuestas trato de ser más prudente. Llegamos a la valla. Somos las conductoras del acto. La valla se abre. Subimos al escenario. Quedan aún un par de banderas rojas en retirada. Ya está Orlando. Ya estamos los tres. Hoy, por primera vez en tantos años, vamos a decir nuestros nombres y oficios: Nora Anchart, periodista. Orlando Santos, actor. Yo, Roxana Balsarini, locutora nacional. El carácter de “nacional” que tiene mi título es algo que me da especial orgullo, por eso lo menciono. Siempre. Y nos sacamos la foto, también por primera vez. La foto de los tres, la plaza llena de fondo. La foto con ellos, con ustedes, con nosotros. La foto con Néstor multiplicado. Está tan presente.

Decía hace unos días que este 24 iba a ser diferente. Y sin dudas lo es. Néstor está tan presente. Está ahí, saltando entre la muchedumbre, con el saco eternamente desabrochado, la corbata floja, el pelo revuelto, tal vez el camarazo en la frente. Está ahí, en medio de tantos tantos dedos en ve, tantos como nunca había visto en una marcha del 24. Porque recuerdo hace años, los peronistas éramos no muy bien vistos en esa marcha. Y casi ni nos animábamos a hacer la ve, no porque tuviéramos vergüenza, no, sino que para qué irritar susceptibilidades. Ahora estamos a nuestras anchas.

Treinta mil compañeros detenidos desaparecidos presentes ahora y siempre es el grito inaugural, un canon que me rompe la garganta y qué me importa la técnica vocal, esto se grita desde las tripas, no se puede andar pensando cómo colocar la voz. Nos lleva dos segundos organizarnos. ¿De izquierda a derecha o al revés? Qué se yo dale, vamos. Se leen las adhesiones. Circula esa energía de gente que escucha, que quiere oír quiénes estamos, quiénes somos ahí. Gente que quiere escuchar el nombre de su agrupación, su centro cultural, su sindicato, su centro de estudiantes. El aplauso fácil se consigue rápido, le digo a Nora, después de que nombra a los Putos Peronistas y a los Negros de Mierda. Se ríe. Seguimos con las adhesiones.

Pasa que cuando uno lee así, sin haber ojeado previamente más que muy por arriba, va diciendo las palabras al tiempo que va pispeando el renglón que viene. Pasa eso con la adhesión de La Tendencia Nac&pop. Voy leyendo: gracias madres, gracias abuelas… y veo lo que sigue y se me para el corazón y no me sale la voz, porque la emoción hace eso, te agarra la voz y te la lleva al fondo de la garganta. Tanto es así que mis compañeros creen que ahí se terminó la adhesión y siguen leyendo hasta que les digo paren que no terminó, lo que me da unos segundos para recomponerme y leer lo que me falta, como puedo, con ese nudo: “Gracias Néstor, gracias Cristina, por hacer posible lo imposible…” Está tan, pero tan presente… Vienen los de Choque Urbano y hacen una fiesta ahí arriba. Sí, después de todo, no nos robaron la alegría.

Llegan las viejas, nuestras queridas viejas. La plaza estalla en el abrazo gritado. Suben. Despacito, cada vez más despacito. La rampa es larga y ellas están más viejitas pero no más apagadas. Se acomodan en las sillas. Este es el momento en que una debe correrse. Allí está el fondo del escenario, el lugar al que una sabe que debe ir. Sentarse y escuchar el documento de los organismos que suena en las voces arrugaditas, ajadas, profundas de Haydée, Taty, Lita y Estela. Se pide la desclasificación de documentos de la SIDE y las FFAA, se pide el avance de los juicios a "los responsables civiles e ideológicos que se beneficiaron con el modelo económico de la dictadura que intentó destruir la política como herramienta de cambio y de lucha". Se recuerda la complicidad del empresariado, la justicia, la prensa y las jerarquías eclesiásticas. Se reconocen los logros en materia de derechos humanos. "Queremos reivindicar al gran compatriota y militante el ex presidente Néstor Carlos Kirchner. que ante la ONU se reconoció como hijo de las Madres", dice Taty, y agrega: "Por eso, desde esta histórica plaza te decimos `gracias Néstor y fuerza Cristina´". Y la plaza estalla. “Néstor no se murió…” Tan presente…

Se va cerrando la tarde. Madres, Abuelas, Hijos, Familiares, Herman@s, van bajando del escenario. Casi sin darme cuenta volteo la vista hacia la izquierda de la Plaza, algo me llama. Alguien. Mi hombre que me hace la ve, que me mira arrobado, orgulloso, que me tira otro beso, le susurro algo que entiende. El pecho está encendido y los ojos se humedecen. Pequeños gestos de amor que le dan sentido a tantas cosas… También ahí está presente Néstor. Saludo a los chicos. Aparece un eternéstor entre la multitud. Todavía faltan las actuaciones de los grupos de rock. Orlando, Nora y yo nos abrazamos. Una vez más, lo hicimos.

Después de presentar al último grupo, emprendo el regreso al hogar con mi hija, que estuvo todo el tiempo ahí, detrás del escenario, haciendo el aguante. El año pasado vino porque yo le dije si quería. Este año quiso ella solita. Nos vamos caminando por Diagonal Sur hacia la 9 de julio, buscando un puto colectivo que nos lleve a Constitución. Duelen los tobillos. Lalu me saca la última foto, al lado de un eternéstor, tan presente. Llego a casa, me tiro sobre el sillón. Aviso que llegué. El último beso del día me llega en forma de mensaje de texto: “Te quiero. Descansá.” Ahora sí, la jornada ha terminado.

He dicho.

miércoles, 30 de marzo de 2011

QUINCE AÑOS SIN UNOS OJOS AZULES


Hace varios días que estoy escribiendo lo del 24. Quería publicarlo hoy. Pero hoy tengo que hablar de mi viejo. Un tipo peronista. Un tipo común. Tan común que no van a leer acá una historia de héroes, sino una historia común, como la de millones de tipos con sus historias comunes, que no por comunes son menos importantes.


Mi viejo era hijo de inmigrantes italianos, que malvendieron sus bienes en las uropas para pagar deudas y salvar la limpieza del apellido, y se vinieron con una mano a atrás y otra adelante. Fue el menor de los varones de don Luigi y doña Elvira. Creció en el barrio de Pompeya, y su infancia y adolescencia estuvieron marcadas por los esplendores del peronismo, inaugurándose la marca en aquel diecisiete, cuando era un pibe que miraba con sus grandes ojos azules (azules, ni grises ni celestes… increíblemente azules) cómo venían las mujeres agarradas de los brazos por la avenida Almafuerte, a liberar al Macho.


Después, le vinieron los zapatos y el guardapolvo que le mandó el gobierno, el amor por Evita, los amigos, las milongas, el salir a laburar, Perón Perón qué grande sos. El tipo largó los libros y se puso a arreglar heladeras, lavarropas, esas cosas, en una época donde podías hacerte un porvenir sin que te hiciera falta un título universitario. A los 28 pirulos sentó cabeza y se casó con mi vieja, una morocha obrera, linda linda. Como tantos, estableció su hogar en los fondos de la casa de la nonna. Con los años, de ahí pasamos a un departamentito de dos ambientes, y después a la casa propia, construida gracias al Plan Eva Perón del Banco Hipotecario, allá por el 73.


Tengo imágenes de mi viejo que parecen de una película. Cuando llegaba con la camioneta de la empresa a la casa de Almafuerte, tocaba bocina y yo salía corriendo y me subía a la caja y moría de risa cuando saltaba al pasar el umbral del portón. Tenía una onda especial con los chicos. Con los propios y los ajenos. Los pibes se le pegaban como moco. Mis primos, los vecinos del barrio, los hijos de los amigos, todos amaban a mi viejo. Nosotros moríamos de felicidad cuando tocaba el timbre al llegar al departamento, cansado, cargando su valija de cuero con las herramientas, y salíamos los tres a colgarnos de él, mientras buscábamos los caramelos en sus bolsillos. No es posible olvidar cómo se desvivía por nosotros. Los juguetes que nos compró con tanto esfuerzo, las veces que nos hizo de caballo, que jugó con nosotros, que nos asustó, que nos cagó a pedos.. Los domingos a la mañana, los cinco en la cama grande para mirar la carrera del Lole, y él haciendo el desayuno para todos. El Lole salía segundo y después venía el mate con pan y salamín, mientras esperábamos que estén los fideos o el asadito. Su familia era el mejor mundo para mi viejo.


El viejo quería, por sobre todas las cosas, que estudiáramos. Por el año 77, recién mudados a Torcuato, con la casa aún sin terminar, el viejo no tenía plata para comprar el libro de lectura de primer grado para mi hermano. Pero mi hermano tenía que tener su libro, así que el tipo fue y compró un cuaderno Rivadavia, marcadores Sylvapen (los de las florcitas, ¿se acuerdan?) y una caja de lápices, pidió un libro prestado y lo copió íntegro. A ver si me entienden: el enferrrrmo le copió todo el libro de lectura, con sus dibujos, sus colores, sus letras imprentas y cursivas. Mi hermano tuvo su libro igual al de sus compañeritos, sólo que con renglones. Ese año mi hermano fue el mejor alumno de su grado (por primera y única vez en su vida, jaja).


El viejo nos apoyó siempre, en todo lo que decidimos, aunque no le gustara. Cuando le salí con que iba a entrar en la Escuela Nacional de Arte Dramático, el tipo me dice “mirá, hija, yo preferiría que estudies otra cosa, pero si eso es lo que querés, yo voy a apoyarte”. Y ahí estuvo, siempre. Me fue a ver a todas las obras que hice, al menos en Buenos Aires. Después, cuando le dije que me iba a vivir al Chaco, tampoco le gustó ni mierda, fue sin duda un gran dolor para él, pero apoyó, porque yo iba tras de un sueño de felicidad. Cuando quedé embarazada, vine a Buenos Aires a dar la noticia. Él, a sus cincuenta y siete años, ya estaba siendo brutalmente carcomido por el Alzheimer. En uno de sus momentos de lucidez, le conté que estaba embarazada y le pregunté si no le molestaba que fuera a tener un hijo sin estar casada. Me respondió: “¿Y cómo me va a importar, si vas a darme un nietito?” Cuando volví, con mi bebé de quince días, sé que le iluminé los casi dos años que le quedaban de vida. O se los iluminó mi hija. Él hizo lo último que podía hacer, con todas las limitaciones que le impuso esa enfermedad de mierda. Nos cobijó, nos amparó, nos amó. Y cuando todo estaba más o menos encaminado, se murió. Concha de su madre, la chota Huesuda se lleva a los tipos buenos demasiado temprano. Mi viejo no llegó a cumplir sus sesenta.


Los tres hijos recogimos su legado. Los tres tenemos, indudablemente, algo de él.


Mi hermana más chica tomó su gusto por la naturaleza y el deporte. Hace años ya que vive una buena vida en Necochea, preocupada por el medioambiente, apagando luces para salvar el planeta, esas cosas. Y entrenando a un equipo de básquet de pendejos de 5/6 años. Básquet. Mi viejo fue subcampeón de básquet en los Campeonatos Infantiles Evita del ’51. Cosas de la vida, en la reunión bloguera de la Bancaria conocí al capitán de aquel equipo, que es el padre de los jóvenes Cacharienses, el mundo es una carilina. Pero volvamos a mi hermana. Ella es la única que mantiene la estructura familiar que nos inculcó el viejo: marido, hijo que es un divinor, un perro, una casa con jardín. Claro que mi hermana exageró un poco, y la casa se la compró con vista al mar.


Mi hermano, el del medio, tiene ese buen humor a prueba de balas. Mi viejo era así, el alma de las fiestas, siempre pronto a alegrar la vida de quien estuviera cerca con algún chiste pelotudo. Como ese en el que Pedro se hunde al pretender caminar sobre las aguas, y Jesús se da vuelta, lo mira y le dice: “Por las piedras, boludo, por las piedras”. Esa clase de chistes, tremendamente idiotas, lo vuelvo a leer ahora y me cago otra vez de risa. Así también es mi hermano, un histrión al que a veces dan ganas de matar, y entonces el tipo va y te sale con cualquier huevada y te desarma toda la furia que podés haber traído.


Yo, la mayor, me quedé con su pasión por la música, por las letras, y por el peronismo. Nunca voy a cantar Romance de Barrio con su gorjeo dulzón, ni voy a tocar la armónica haciendo así con la patita como él, pero cazo la guitarra y abro la jeta y masomeno me defiendo. Nunca voy a escribir esos sonetos perfectos (ni ese incomparable Poema a la Mierda que escribió el animal). Apenas acomodo palabras y despunto el vicio por acá, a veces con cierta eficacia. Es en su pasión peronista, en sus ideales, en sus banderas que tomé y llevo adelante, donde más me hallo. Y en donde más lo honro. Espero.


Los tres hermanos heredamos la mano para el dibujo. Los tres somos padres que se desviven por sus hijos. Los tres nos mandamos algún cagadón alguna vez. Los tres somos personas buenas.


Disculpen si la hice demasiado larga, yo escribí todo esto sólo porque hoy hace quince años que se supone que se fue. Y para decir que estoy orgullosa del viejo que tuve. Y que el viejo debe estar orgulloso de lo que hizo. Ojalá todo el mundo tenga un viejo como el mío.


He dicho.

miércoles, 23 de marzo de 2011

UN VEINTICUATRO DIFERENTE

Y mañana estaré allí, en el escenario, emocionándome otra vez al ver llegar la multitud memoriosa acompañando una gran bandera portada por las viejas, que caminan cada vez más despacito pero no dejan de caminar.

Mañana estaré allí y, como cada año, estará mi garganta llena de voces de los compañeros que ya no están, y que se multiplican. Estarán mis ojos llenos de tantos compañeros desconocidos y tan queridos que van ocupando cada metro de la Plaza que es suya, que es de las Madres, que es nuestras. Estarán mis manos prontas a hacer los dedos en ve.

Mañana estaré allí, y no puedo dejar de pensar que va a ser diferente, como fue diferente la Marcha de la Resistencia. Un veinticuatro sin Néstor, un veinticuatro sin el hombre que se reconoció hijo de la Madres, un veinticuatro sin el tipo que se puso la lucha de los Organismos de Derechos Humanos al hombro y tomó la decisión política de bajar las leyes de impunidad y meter en cana a todos los milicos.

No es casual que cubrieran esos pañuelos aquel cajón. Miro la foto, el blanco sobre la madera oscura, y las manos de Cristina como cariñosa guardiana del legado, de los pañuelos, de la Justicia. Hicimos bien las cosas.

Yo sé que Néstor estará allí, sonriendo.

Nos vemos mañana en la Plaza, compañeros.

He dicho

ESTE BLOG ESTA ORGULLOSO DE SER PARTE DE LA MIERDA OFICIALISTA